Autor desconocido
RETO UNA IMAGEN, UNA HISTORIA
Participación:
Manuela Fernández -Dama de agua-
El hombre pensante
Al principio pensaba en horario laboral. Más tarde, también
fuera del trabajo. Con el tiempo, pensar se le volvió un vicio compulsivo.
Decidió parar. Se quedó con la mente en blanco, fijó la vista en el suelo. Pero
el suelo tenía grietas, polvo... y de
cada detalle nacía otro pensamiento.
Noxeus -El país de Nox-
La búsqueda interior del genio
En la quietud de un espacio minimalista, un hombre sin rostro se sienta en un simple taburete blanco. Donde debería estar su cabeza, emerge un resplandor dorado y cálido. Su mano, alzada en un gesto de contemplación, casi toca la luz que lo define. Puede que no solo sea una escena surrealista; sino una metáfora de la creatividad y la introspección. El contraste entre la textura suave de su camisa color melocotón y la fría transparencia del cristal, junto con la iluminación suave que se dispersa por la habitación, crea un momento de paz e invención, donde la idea no solo está presente, sino que es el individuo. Una poderosa visualización de la mente iluminada en medio del silencio. Una idea a punto de florecer.
Onminayas -Las palabras insolentes-
La luz de la ausencia
Cuando le invadía la nostalgia, Él se refugiaba en la penumbra del altillo, buscando aislarse, en absoluto silencio; sobre todo cuando su cabeza amenazaba con estallar. Desde que Ella se marchó, sus pensamientos se habían vuelto un desordenado y doloroso enjambre. No florecían pensamientos lógicos en su cabeza: solo un dolor incandescente que le abrasaba por dentro, proyectando contra las paredes vacías de la habitación el recuerdo de su último abrazo. Intentaba apagar aquella desoladora luz, taparla con las manos, pero el amor —y sobre todo el desamor— es una energía que no puede destruirse... solo se transforma en una insoportable y lacerante soledad.
Campirela_ -Campirela-
Él no lo sabía, tenía la luz en sus manos, estás le quemaban ,pero no con heridas, sino formando unas lineas que formaban la forma de un mapa.
En la palma de su mano izquierda unos números romanos eran una fecha del pasado .
Aquello luz destellaba, su mente naufragaba entre colinas y ríos y allá bajo la ladera otra luz más potente con sus señales le llamaba.
Al despertar, se dió cuenta, que aquella luz que brillaba eran ideas confundidas en paisajes ya vividos, donde desde un plano onírico se repetían una y otra vez en su frágil y deteriorada mente.
Al descubrir su propia mortalidad, dejó atrás la infancia y empezó a vivir con la curiosidad de un niño.

Cuando le invadía la nostalgia, Él se refugiaba en la penumbra del altillo, buscando aislarse, en absoluto silencio; sobre todo cuando su cabeza amenazaba con estallar. Desde que Ella se marchó, sus pensamientos se habían vuelto un desordenado y doloroso enjambre. No florecían pensamientos lógicos en su cabeza: solo un dolor incandescente que le abrasaba por dentro, proyectando contra las paredes vacías de la habitación el recuerdo de su último abrazo. Intentaba apagar aquella desoladora luz, taparla con las manos, pero el amor —y sobre todo el desamor— es una energía que no puede destruirse... solo se transforma en una insoportable y lacerante soledad.
ResponderEliminarSaludos Insolentes!
Onminayas
EliminarEl desamor es de los sentimientos más poderosos que hay, y más autodestructivos.
SAludos agradecidos.
Perdón, Dama, pero olvidé darle al pobre Microrrelato su propio Título: La Luz De La Ausencia. Gracias!
ResponderEliminarYa lo puse yo :))
EliminarLa búsqueda interior del genio
ResponderEliminarEn la quietud de un espacio minimalista, un hombre sin rostro se sienta en un simple taburete blanco. Donde debería estar su cabeza, emerge un resplandor dorado y cálido. Su mano, alzada en un gesto de contemplación, casi toca la luz que lo define. Puede que no solo sea una escena surrealista; sino una metáfora de la creatividad y la introspección. El contraste entre la textura suave de su camisa color melocotón y la fría transparencia del cristal, junto con la iluminación suave que se dispersa por la habitación, crea un momento de paz e invención, donde la idea no solo está presente, sino que es el individuo. Una poderosa visualización de la mente iluminada en medio del silencio. Una idea a punto de florecer.
La vida en sí es una gran metáfora.
EliminarABrazos
Precisamente, ayer mismo, entreteniendome, escribí un haiku, dentro de una bombilla con Photoshop.
ResponderEliminarLo publicaré mañana.
Besos.
Juan
EliminarVaya, podía haber "lucido" aquí también.
BEsis.
Él no lo sabía, tenía la luz en sus manos, estás le quemaban ,pero no con heridas, sino formando unas lineas que formaban la forma de un mapa.
ResponderEliminarEn la palma de su mano izquierda unos números romanos eran una fecha del pasado .
Aquello luz destellaba, su mente naufragaba entre colinas y ríos y allá bajo la ladera otra luz más potente con sus señales le llamaba.
Al despertar, se dió cuenta, que aquella luz que brillaba eran ideas confundidas en paisajes ya vividos, donde desde uin plano onírico se repetían una y otra vez en su frágil y deteriorada mente.
Campirela_
EliminarLa fragilidad de la memoria. Gracias por tu aportación :))
BEsissss...
Aquí va lo que se me ha ocurrido así de repente:
ResponderEliminarMe senté a pensar en una nueva historia para publicar, y no se me ocurrió nada. Pasé horas dando vueltas y más vueltas, pero el resultado solo eran ideas vagas que quedaban desechadas al momento. Tras perder la tarde sin escribir una línea, lo dejé. Decepcionado salí al exterior para dar un paseo y refrescarme. No volví a acordarme del relato cuando volví las ideas empezaron a salir como churros.
Brurata
EliminarMe encanta la naturalidad con la que lo cuentas. Graciasss :)) :))
Es en el uso infinito de la letra con sus recursos donde brilla tu escritura, Manuela, en mi opinión. "solo un dolor incandescente que le abrasaba por dentro" Un abrazo.
ResponderEliminarGil
EliminarMuy bonito y poético :))
ABrazos.
Observo que es una calca, a pesar de suconcepción contemporánea, de la escultura del hombre pensante del escultor franc és, Augusto Rodin. Pero yendo más allá, y el sentimiento del autor, al realizar esta obra, quiso hacer una especie de denuncia en lo que se convertirá el ser humano, en el futuro: una red de circuitos.
ResponderEliminarC arlos augusto Pereyra- La joroba del camello
Carlos Augusto
EliminarAsí parece, un pensador de nuestros tiempos con circuitos incluidos :))
SAludos y gracias por tu intervención.
PARADOJA
ResponderEliminarAl descubrir su propia mortalidad, dejó atrás la infancia y empezó a vivir con la curiosidad de un niño.
José Antonio
EliminarGenial. Gracias por tu gran aporte.
SAludos.
Una buena imagen para llevarnos a la reflexión, ¡no dejando de pensar en Rodin, claro!
ResponderEliminarSaludos.
Alfred
EliminarPensar, esa es la cuestión, amigo Alfred.
SAludos.