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Tanto libro por leer...

 



Hay más libros que tiempo para leerlos. Y seguimos acumulándolos, como si fuéramos a vivir mil vidas más.

 

 "Junto con los libros debería venderse el tiempo suficiente para leerlos" 

-Arthur Schopenhauer-


 

Leer no debe ser nunca una obligación sino una opción. Podemos leer para instruirnos, para resolver una duda…, o para disfrutar de un momento de relax.

Y como nunca sabemos qué vamos a necesitar en un momento dado, ¿qué mejor que tener una biblioteca lo suficiente amplia como para plantarnos ante ella y elegir?  Aquí hago un guiño a todos aquellos que, como yo, tenemos una pila de libros esperando ser leídos.

Pero la pregunta del millón es: ¿tienes tiempo para leer? ¿Tienes tiempo para desconectar de tu entorno y sumergirte en una historia paralela?

La vida, muchas veces, conspira contra nosotros y nos pone todas las dificultades posibles para que ese momento nunca llegue.




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Releer para descubrir


 

“Un libro verdaderamente grande debe leerse en la juventud, de nuevo en la madurez y una vez más en la vejez, como un bello edificio debe contemplarse a la luz de la mañana, al mediodía y a la luz de la luna.”

-Robertson Davies-

 

 Lo mejor que puede ofrecer un libro es que podamos volver a él y encontremos algo nuevo.

El libro es el mismo, pero nuestra experiencia vital y literaria actúa como filtro y lo que una vez pasó desapercibido, años después se revela ante nosotros.  

Un buen libro no se queda en la superficie. Nos traspasa y deja su huella dentro.

Los libros no cambian, cambiamos nosotros.

¿Te ha pasado alguna vez? ¿Has releído un libro en distintos momentos de tu vida y has sentido que ya no era el mismo, o mejor dicho, que tú ya no eras el mismo?




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Traducir o no traducir. That is the question

 



El papel que un traductor tiene en una obra es importante y nada fácil.


Traducir una obra no es trasladar literalmente cada palabra de un idioma a otro. El traductor debe trabajar el contexto, los matices, el tono… Su traducción ha de ser fiel a la obra original transmitiendo tanto su esencia como el estilo del autor. Es decir, debe interpretar lo que lee antes de traducirlo.

Teniendo esto en cuenta, lo extrapolo al microrrelato. En este género cada palabra es elegida minuciosamente, cada coma tiene un propósito. Es un género que pone en evidencia que los sinónimos no existen. 

Lo mismo ocurre con las poesías o la prosa poética, donde el ritmo es parte esencial de la obra.


¿Creéis que es posible traducir un microrrelato o un poema sin perder su esencia?

Yo no.

Por eso todos mis libros están traducidos al inglés salvo “Exprimiendo historias. Microrrelatos” y “Esencia. Una mirada diferente”, mi libro de prosa poética. Porque creo que estos géneros, para disfrutarlos plenamente, han de leerse en la lengua del autor.

 

“La poesía es lo que se pierde en la traducción”, frase atribuida al poeta Robert Frost.

                                                                                                                 

 




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¿No tienes tiempo para escribir? Hagamos números

 




Existe una orden de prioridades donde la escritura tiene su sitio, a veces minúsculo. Pues bien, no olvidemos que la constancia es un punto que suma.

 


👉30 minutos diarios de escritura:

30 min x 30 días = 15 h/mes

15 h x 12 meses = 180 h/año

180 h = 7 días + 12 h

 

👉Días alternos:

180 h ÷ 2 = 90 h/año

90 h = 3 días + 18 h

 

👉Una hora, dos días a la semana:

1 h x 2 días/semana = 2 h/semana

2 h x 4,345 semanas/mes = 8, 69 h/mes

8,69 h x 12 meses = 104,28 h/año

104,28 h = 4 días + 8 horas + 17 minutos aprox.

 


Yo escribo un microrrelato por día. Mientras voy en el bus, barriendo mi casa, esperando un probador, tomando un café… y lo anoto para que no se me olvide. Ya habrá tiempo para ir puliéndolo.


Alguien dijo: «Si escribes una página diaria, al cabo de un año tendrás un libro de 365 páginas» Las matemáticas son ciencias exactas.



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¿Son prescindibles los adjetivos?

 



En cualquier manuscrito, especialmente en un microrrelato donde cada palabra cuenta, conviene detenerse a examinar los adjetivos que hemos utilizado.

Un adjetivo es una palabra que puede ser prescindible si el sustantivo es el adecuado.


Ejemplo:

.-Era un hombre muy viejo  //  Era un anciano.

.-Le sorprendió una lluvia muy intensa  // Le sorprendió un aguacero.

 

A menudo, la palabra exacta tiene más fuerza que un sustantivo acompañado de un adjetivo. Otras veces no y el adjetivo aporta un matiz esencial que el sustantivo, por sí solo, no ofrece.   


Si quieres saber cómo hago yo para asegurarme de que no sobra, elimino el adjetivo y releo la frase. Si el texto no pierde información ni fuerza, es que ese adjetivo estaba de más. Si por el contrario ha desaparecido un detalle significativo, entonces ha demostrado que merece su sitio y vuelvo a añadirlo.

La cuestión es que la lectura gane fluidez, no de declararles la guerra.




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Web versus blog

 



Todo escritor «necesita» una página web que sirva de referencia a cualquier lector que quiera saber más sobre él. Lo escribo entre comillas porque, tanto como necesitar… digamos que es un recurso que aporta valor y proyecta una imagen más profesional.

Una web donde vengan los libros que ha publicado, una biografía, noticias, artículos, entrevistas…

Ahora bien, existe una alternativa muy interesante: un blog.

No son lo mismo, cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes. Veamos cuáles son sus principales diferencias. 

 

.-Una página web requiere que alguien la diseñe, un alojamiento donde hospedarla y un mantenimiento. Todo ello supone un coste económico

Un blog es gratis y lo puede crear el mismo autor.  

 

.-Una página web es un espacio propio en la red.

Un blog depende de la plataforma que lo aloja.

 

.-En una página web no se interactúa. Se ofrece información.

Un blog puedes hacer comunidad, crear retos, intercambiar opiniones… se favorece la interacción entre el autor y otros autores y lectores.

 

¡Cuidado!, no son rivales, ambos pueden ser complementarios, de hecho en muchas ocasiones la web contiene un blog.

 

Un blog se actualiza más que una página web y con ello se gana posicionamiento SEO. Esto lo he dejado para el final y lo hago porque la imagen que acompaña esta entrada es la gráfica de mi blog. Como veis la tendencia es ascendente.

Con esto quiero animar a quienes tenéis uno y no dejáis de escuchar que «los blogs han muerto». Yo apenas tengo tiempo para interactuar pero últimamente lo raciono mucho priorizando calidad a cantidad, e intento publicar aquello que creo pueda ser interesante a la mayoría de posibles visitantes y se ve que voy por buen camino.

 

 

Quizás los blogs ya no vivan su época dorada, pero están muy lejos de haber desaparecido. Si ofrecen contenido de calidad y se mantienen activos, siguen encontrando lectores.



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No confundas ISBN con derechos de autor

 



ISBN y derechos de autor no tienen nada que ver. Lo explico aquí porque veo que hay mucha confusión con esto.

ISBN es la descripción del libro en sí: El título, el formato, el idioma…
Es un código de 13 dígitos que funciona a modo de DNI de cada libro.
Por eso, si publicamos la misma obra en tapa dura y tapa blanda, llevan ISBN distintos.

Los ebooks no suelen llevarlo, algunos sí porque facilitan a catalogarlos para la venta, pero en otros casos la plataforma donde se venden utilizan ya su propio sistema de identificación.



Los derechos de autor, en cambio, son los derechos que tú tienes sobre tu obra.


Este derecho nace en el mismo momento en que estás escribiendo tu manuscrito. Tú lo has escrito, tuyo es y puedes hacer con él lo que quieras.

¿Veis que no tiene nada que ver?



En el caso de que alguien te plagie la obra, lo que necesitas no es el ISBN, sino poder demostrar que lo has escrito tú.

Para eso puedes aportar el documento que dan al presentar el manuscrito en la Oficina de Registro de la Propiedad Intelectual, si vives en España, o servicios online como Safe Creative, o incluso correos electrónicos donde conste que ya la habías enviado a alguien antes de que esa otra persona lo haya publicado.

La cuestión es tener una prueba de autoría por si llegas a necesitarlo, pero la obra es tuya desde el momento en que la escribes.


Por tanto, es importante que antes de publicar un manuscrito en Internet o como libro, antes de enviarlo a alguien, a quien sea, tengas alguna forma de acreditar tu autoría con una fecha determinada.


Copiar te lo pueden copiar igual, pero al menos puedes hacer que lo retiren incluso reclamar una indemnización.




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No todos los concursos son una oportunidad

 



Cuidado con los concursos literarios

Participar en un concurso literario puede ser muy positivo: te motiva a escribir diariamente, te esfuerzas en mejorar tu narrativa, si ganas puedes dar un salto de visibilidad… pero antes de nada, revisa siempre los siguientes puntos:

 

-Lee siempre las bases.

-Revisa los derechos que cedes.

-Desconfía de los concursos que cobran por participar.

-Comprueba quién organiza el concurso.

-Investiga ediciones anteriores.

 

Un buen concurso puede darte visibilidad, pero un mal concurso puede hacerte perder tiempo, dinero y derechos sobre tu obra.




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Los libros no suman páginas, suman historias

 





¿Sabéis que los libros guardan historias de quienes los leen? Os cuento…

Hace un tiempo caminaba por mi barrio cuando vi que alguien debía estar vaciando su vivienda y había dejado junto a un contenedor un montón de enseres, entre ellos dos libros. Me faltó tiempo para rescatarlos de las fauces del exterminio.

Al llegar a casa comencé a hojearlos. Nadie se había detenido a revisarlos y encontré entre sus páginas un recibo de gas que me permitió identificar a sus antiguos dueños: una pareja que había decidido unir sus vidas ya siendo muy mayores.
Pero la historia está en el otro libro.

En sus hojas de cortesía alguien había escrito a mano una especie de confesión. Hablaba de la confianza que había depositado en la otra persona y de cómo una fotografía se la había arrebatado. Un texto lleno de tristeza, decepción y desamor, escrito a lápiz, con tachaduras, algunas palabras ilegibles…

Nunca he contado esta historia y lo hago aquí porque jamás sabréis de quién hablo.

Durante meses me pregunté qué hacer con el libro. Por un lado me resultaba emocionante conservarlo, pero al mismo tiempo me hacía sentir que estaba guardando algo demasiado íntimo que no me pertenecía. He estado así varios meses hasta que decidí, por falta de espacio en casa, quedarme solo con los libros especiales —los que me regalan, los dedicados, los que releo…—Entonces supe que este también debía quedarse. Porque este libro no es solo una novela de Almudena Grandes, es también testigo y sustento de otra historia muy real.



Compramos, rescatamos libros de segunda mano buscando la historia que escribió un autor, pero sin saberlo nos llevamos también un fragmento de la vida de quien lo leyó antes. Un subrayado, una dedicatoria, una flor seca, un billete de tren… o como es este el caso: el rastro emocional de una persona.

Soy incapaz de abandonar un libro a su suerte porque los libros son seres vivos, son seres que crecen con la huella que deja cada lector.


Manuela_ferca


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El poder de una buena portada

 




El lector debe intuir el contenido de un libro con solo mirar la portada.

En ese primer vistazo debería quedar claro el género, tono y a quién va dirigida la obra. Si no lo hace, el libro parte con desventaja.

Sé que para muchos autopublicados no siempre es posible contratar a un diseñador profesional.
Por eso muchos recurren a fotografías propias y bancos de imágenes.


La consecuencia es que se ve poco profesional: títulos difíciles de leer, imágenes de baja calidad…

Publicar una obra con una portada descuidada es un error enorme: puede hacer que el lector ni siquiera se acerque al libro.



Errores que suelo ver en algunas portadas:

—Textos poco legibles.

—Imágenes poco nítidas.

—Carátulas recargadas.

—Títulos y subtítulos excesivamente largos.

—Contraportadas que cuentan demasiado.

—Carátulas que siguen tendencias sin personalidad propia.



Una mala portada no convierte un libro en mala obra, pero sí puede alejar al lector a que lo descubra.


Manuela_ferca

Lo que perdura

 



Para todos los autores independientes, no olvidemos que:


“El mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee” -Umberto Eco-


Que tu libro sea poco leído, incluso que todavía no lo haya leído nadie, no significa que no tenga valor.

Significa que aún espera, que forma parte de ese maremágnum de obras que aguardan el momento de ser descubiertas.


"Soy uno de los escritores que más vene en este país... y de los menos leídos" -Antonio Gala-


Ironizaba así A. Gala en una entrevista donde también comentaba el fenómeno de vender mucho en disonancia de la calidad de esos libros vendidos.


Jorge Luis Borges jugaba en numerosas ocasiones con la idea de que la literatura importante no siempre es masiva. 



En definitiva, no escribas solo para ser leído hoy, escribe para dejar una huella que valga la pena ser encontrada algún día.



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Revisar eternamente o publicar

 



Una de las fases más tediosas de publicar un libro es la revisión del manuscrito.

Lo es porque somos muchos los autores que no le ponemos fin, detrás de una revisión, siempre viene otra y cada vez que lo leemos encontramos una frase que mejorar, una idea que matizar…

Es importante poner una fecha límite. Si no lo hacemos, llega un momento en que seguir corrigiendo aporta menos valor que avanzar.

No podemos caer en el bucle de la revisión permanente. Hay que lanzarse: publicar y comenzar una nueva obra. Ese es el verdadero progreso, no el estancamiento.



 ©Manuela_ferca


Libros firmados por famosos. La moda del momento

 




Últimamente parece que algunas editoriales han encontrado una fórmula infalible de venta: publicar libros firmados por famosos.

No hablo de personas conocidas por su trayectoria intelectual, ni de quienes frecuentan espacios culturales o participan en círculos de pensamientos y debate social…; no, no, hablo de rostros del papel cuché a quienes jamás se les ha visto en un entorno cultural. Es suficiente observar cómo se expresan estos supuestos escritores o seguir su recorrido vital, para intuir que detrás del libro hay otra mano.

Entiendo que una editorial es una empresa y su objetivo es vender. Nada que objetar. Lo que resulta más difícil de aceptar es la imagen que pretenden dar de guardianes de la cultura, mientras convierten las librerías en escaparates de productos fabricados para aprovechar la fama del momento de ciertos personajes haciéndoles pasar por escritores.

Me resulta ofensivo que con el trabajo que hay detrás para escribir una obra, se transmita la idea de que cualquiera puede hacerlo de la noche a la mañana. Más cuando algunos de esos títulos aparecen firmados por personas que dejan claro al hablar que no tienen cultura alguna, que no saben ni responder a una simple pregunta.

 

Mientras tanto, escritores que llevan años trabajando sin visibilidad alguna quedan fuera de ese escaparate.

 

¿Vosotros qué pensáis?

 

 

La maestría está en la forma

 


Imagen de Vilkasss en Pixabay



Si quieres destacar como escritor, aprende de los que ya son inmortales.


Borges, Cortázar, Gabriel García Márquez, Benito Pérez Galdós, Kafka, Víctor Hugo…

 

No, no digo que haya que imitarlos, lo que digo es que hay que entender cómo es la narrativa de estos grandes, para que sus obras sigan teniendo valor a través del tiempo.

 

Léelos despacio observando cada giro, la construcción de sus capítulos, cómo presentan a los personajes, cómo plantean la trama en sus inicios, “escucha” las cadencias finales…

 

Puede ser cierto que todo esté ya escrito, pero lo que cambia es la forma de contar la historia, su construcción narrativa, eso es lo que hace que unas obras se diluyan en el tiempo como vapor de agua, y otras se vuelvan imperecederas.

Cuestión de maestría literaria.

 

¿Y tú, aprendes de los clásicos?

 

 

Escribir o vender


Ilustración: JoshuaWoroniecki en Pixabay


Si escribimos para que nos lean tenemos que hacer marketing y estar en redes sociales, pero si estamos en redes y hacemos márquetin, no escribimos. Y si escribimos y no nos conoce ni el tato, ¿para qué publicamos? Publicamos para que nos lean y para que nos lean tenemos que hacer marketing y estar en redes…


📌Estar en redes es crear contenido, es comentar, es contestar a comentarios…

📌Hacer marketing es pensar en cómo mostrar tu trabajo para crear interactividad, es pensar en cómo llamar la atención entre tantos escritores…

Todo lleva un tiempo muy considerable.

La pregunta del millón es del tiempo que tenemos, cuánto dedicarle a una tarea y cuánto a escribir.
Cuánto tiempo estamos dispuestos a sacrificar de una cosa para sostener la otra.

Para vender tienes que estar en redes.
Para escribir, tienes que desaparecer de ellas.

Como diría Shakespeare:
"That is the question"


Puente literario

 




Un libro es un puente que une al escritor con el lector, un sendero mágico que nos acerca a mundos desconocidos.


Cada paso es una página, un recorrido a través de los pensamientos del autor, un intrincado laberinto de historias.


En este laberinto literario, cada lector encuentra su propia salida, una comprensión única y personal para cada obra.



Consejos prácticos para escribir un relato

 


Ilustración: Vilkasss en Pixabay


Nunca doy consejos, pero después de leer cientos de relatos, voy a dejar aquí algunas consideraciones por si os pueden valer.


—Cuando tengas escrito el relato, cambia el principio, elimina el comienzo, las primeras frases, la primera escena… Intenta comenzar por un momento en tensión (se llaman in media res) o por lo que sentía el protagonista… desde luego nunca por qué tiempo hacía.


—Los finales han de ser redondos, el lector tiene que finalizar la lectura sabiendo que es el final, no solo porque se acaben las palabras, no porque haya un punto final. El final de un relato tiene que sonar a cadencia, incluso los finales abiertos.


—No te saques el final de la manga, el final debe ser consecuente a la historia. Incluso la narración más inverosímil debe tener coherencia interna. Olvídate del: “Y se despertó”. Si es un relato donde haya un misterio, la resolución tiene que entreverse en el transcurso del relato, tienes que dar pistas de forma que el lector las vaya percibiendo, lo contrario es hacer trampas y eso un lector nunca lo perdona. No debe.


—Vigila las coletillas, algunas porque son de mucho uso, hay que huir de los clichés; otras porque somos nosotros personalmente quienes las utilizamos en demasía. Elimínalas, no tengas piedad de ellas.


—Los diálogos tienen que llevar información. Sirven para que el lector respire, para aligerar la lectura, para afianzar la personalidad de cada personaje, para situarnos en la escena, en la trama... “Hola cómo estás”, es absurdo. Por cierto, no olvides algo, un relato lleva pocos personajes.


—Deja dormir el manuscrito y no lo vuelvas a leer en unos días. Y cuando lo releas, anota lo que te sacuda, lo que te rechine… eso es lo que hay que corregir.


—Nunca tardes en escribir un relato más de dos semanas, si es así, es mejor dejarlo varios meses y retomarlo de a una.

 

Y por último: sáltate estas reglas, sé transgresor y crea tu propio estilo.

 

©Manuela_Ferca

 

Utilización de "hashtags" en libros físicos

 




Rosa Montero, en su novela La ridícula idea de no volver a verte, utiliza hashtags en la versión de libro físico. Los utiliza como recursos literarios (¿¿?¿?¿?¿)

Según la escritora, los utiliza para:

-Marcar un concepto que se repite en el libro, de modo que el lector, cada vez que ve ese signo, sepa que vuelve al mismo tema.

-Para ordenar reflexiones, recuerdos, pensamientos.

-Para acercarse al sistema de etiquetas de las redes sociales y, con ello, a la modernidad. Hay que decir que al final del libro incluye un índice de los hashtags utilizados.

 

Yo le recordaría que existen la cursiva, las comillas, los subtítulos… y le diría:

-Organizar pensamientos, ordenar reflexiones. Si el escritor sabe manejar los recursos, los lectores no somos tontos y relacionamos los distintos temas de la trama. Para más, solo tiene que utilizar los epígrafes y los encabezados.

-Dar sensación de contemporaneidad. Hace cien años no existían los hasgtags, pero los distintos estilos utilizados a lo largo de la historia ya  marcaban cambios en la narrativa.

 

 

A mí me recuerda a la manía de utilizar palabras inglesas cuando en español ya las tenemos:  spoiler, feedback, random, influencer, streaming o incluso la mismísima palabra hashtag.


No digo que no se pueda experimentar, la literatura, como arte que es,siempre lo ha hecho, pero conviene recordar que muchas de esas supuestas novedades ya están inventadas.

 

Y tú ¿qué opinas de esto de los hashtag en libros físicos?




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Este blog cumple 19 años

 



Este mes mi blog ha cumplido un año más de vida: 19 años.

Hay quien me pregunta cómo ha podido mantenerse activo todos estos años. La respuesta es: resiliencia. Mi blog es como yo, no es estático, es dinámico, analiza el entorno y se adapta.

Por eso vuelve a presentar algunos cambios. Quienes seáis asiduos veréis que hay un cajón de pestañas bajo la fotografía de cabecera: Actualidad y recursos, Mis libros, Reseñas y Retos literarios. Si pulsáis en ellas, os llevarán directamente a dichos contenidos.

La idea es centrarme en dichos temas (he hecho un poquito de trampa, en Actualidad y recursos cabe de todo). Lo que sí se va a mantener es la interactividad, porque este blog, este espacio amigo, está por y para vosotros: para quienes os acercáis aquí a leer, a comentar, a viralizar vuestros blogs y libros. Y lo cierto es que, lejos de aminorar, esta interacción sigue creciendo y, como podéis ver en la gráfica que ilustra esta entrada, en los dos últimos meses las visitas se han disparado.

Diecinueve años… y todavía quedan muchas páginas por delante.

Gracias a todos por estar ahí.

 

Dama de agua





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El poder de la palabra

 



Dijo Rosalía de Castro:


“La palabra es el arma más poderosa, capaz de destruir o de construir”




Es cierto:

 


📌 Las palabras enseñan o engañan


📌Afectan emociones en positivo o en negativo.


📌Crean puentes o barreras.


📌Conducen al entendimiento o a la confusión.


📌Influencian para lo bueno o para lo malo.



La palabra es el medio principal de comunicación y como tal tiene poder, mucho poder, tanto que se dice que siendo el arma más poderosa que existe, es la única que no deja huella.