CITA
Como todos los martes, me trajo flores al atardecer. Sus
ojos revelaban falta de arrepentimiento. En su bolsillo, el arma. Se acercó y
me dijo: «Te amo», dejando vaho en mi lápida y olor a café.
©Manuela_ferca
CITA
Como todos los martes, me trajo flores al atardecer. Sus
ojos revelaban falta de arrepentimiento. En su bolsillo, el arma. Se acercó y
me dijo: «Te amo», dejando vaho en mi lápida y olor a café.
©Manuela_ferca
No hablo de personas conocidas por su trayectoria intelectual,
ni de quienes frecuentan espacios culturales o participan en círculos de pensamientos
y debate social…; no, no, hablo de rostros del papel cuché a quienes jamás se
les ha visto en un entorno cultural. Es suficiente observar cómo se expresan
estos supuestos escritores o seguir su recorrido vital, para intuir que detrás
del libro hay otra mano.
Entiendo que una editorial es una empresa y su objetivo es
vender. Nada que objetar. Lo que resulta más difícil de aceptar es la imagen
que pretenden dar de guardianes de la cultura, mientras convierten las
librerías en escaparates de productos fabricados para aprovechar la fama del
momento de ciertos personajes haciéndoles pasar por escritores.
Me resulta ofensivo que con el trabajo que hay detrás para
escribir una obra, se transmita la idea de que cualquiera puede hacerlo de la
noche a la mañana. Más cuando algunos de esos títulos aparecen firmados por
personas que dejan claro al hablar que no tienen cultura alguna, que no saben
ni responder a una simple pregunta.
Mientras tanto, escritores que llevan años trabajando sin
visibilidad alguna quedan fuera de ese escaparate.
¿Vosotros qué pensáis?
RETO UNA IMAGEN, UNA HISTORIA
Participación:
Manuela Fernández -Dama de agua-
Nadie comenzó la partida, las fichas se colocaban solas una
tras otra. El doble seis faltaba. Fue la mano del destino quien designó al
culpable. «La vida necesita coherencia», dijo.
Brurata -Las historias de Brurata-
Todos marchaban a la par , como fichas de dominó colocadas en serie: Iguales y la vez diferentes. Cada uno con su manera de ser, de pensar o de actuar única, que les hacía ser especiales; bajo la mano protectora de su creador.
Inma - La flor azul-
¡Hola abuelo! Asomé la cabeza por la puerta entreabierta del pequeño café y allí estaba él alto, rubio, con sus ojillos claros, giró la cabeza y me sonrió. Yo sabía que no debía pasar, estaban todos concentrados en la partida de dominó, como cada tarde de sábado.
Salí corriendo por la calle empinada hacia la iglesia y me fui a casa.
El domingo por la mañana me desperté y no había nadie; me duché y me arreglé para ir a ver a mi abuela, que vivía dos calles más abajo. Pero llegó mi madre llorando y descompuesta, me dio muchos besos y un gran abrazo. El abuelo inesperadamente partió hacia el cielo, su corazón.
Y llevo grabada en mi alma su sonrisa y sus fichas desdibujadas de dominó.