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Un abrazo lo puede todo -José Antonio López Rastoll-




UN ABRAZO LO PUEDE TODO

José Antonio López Rastoll

Blog literario: El mirador

 

Colección de 16 relatos en los que las historias comienzan en lo cotidiano y, sin explicación aparente, se vuelven extrañas e inquietantes, haciéndolo de forma abrupta, sin gradación, y sin que los personajes se alteren, como si para ellos fuese normal este cambio de lo racional a lo inexplicable. Muchas veces con un toque de humor negro e ironía.

Me ha llamado mucho la atención el estilo del autor. Tan personal que he entrado a su blog literario para indagar un poco más sobre su narrativa.  Se ve que para publicar le ha dado muchas vueltas y ha dejado atrás ciertos recursos literarios en favor de otros.  Esto ya denota evolución e interés en su proceso de publicación.

Su lenguaje siempre es claro y directo, tanto que a veces los hechos parecen quedar en párrafos sueltos o no terminan de explicarse. Yo, como lectora, agradezco la falta de adornos, para mí la sobriedad siempre aporta fuerza al texto.

Es una lectura ambigua en la que los relatos no presentan una trama desarrollada en sentido tradicional sino que muchas veces parecen ser planos. Entiendo que para el autor, lo relevante no es tanto la evolución de los acontecimientos como el mensaje implícito que construye de forma interna. En su universo, en el de sus personajes, lo imposible y lo irreal forma parte de la vida cotidiana. Puede ser por eso que sus personajes no se asombran cuando la irrealidad se cruza en su camino.

Los finales suelen ser más emocionales que cerrados, en un principio pareciera que faltase la cadencia final, pero podría tratarse de una decisión consciente del autor, que concibiera el relato como una captura o escena fotográfica y no como una consecución de hechos.

 

En definitiva, es un libro interesante que requiere una lectura atenta, que se aparta de los esquemas convencionales e invita a la reflexión

 

Pero hablemos con el autor…

 

 

 

—¿Cuando escribes tienes en mente provocar una emoción concreta en el lector o prefieres que cada persona interprete y sienta cosas distintas según su experiencia?

 —Te diría que el cuento es un mecanismo de relojería donde todas las piezas deben ocupar su espacio para lograr una emoción concreta, y eso intento lograr a golpe de martillo y cincel. Sin embargo, en la práctica, la imaginación de los lectores desborda cualquier previsión y no pocas veces me sorprende que cada cual hace suyas las historias.

 


—¿Hay alguna imagen o escena recurrente cuando empiezas a crear una historia?

 —Los escritores somos un poco médiums. Mensajeros en mobilete entre dos mundos, el onírico y el real. La vida cotidiana está llena de agujeros por donde, de pronto, se cuela la ficción. Y entonces entras en un pequeño trance (nada de poner los ojos en blanco). Tú ya no eres tú y necesitas contar lo que has visto o, mejor dicho, intuido.

 

—¿Crees que la literatura debe transmitir un mensaje o puede ser solo entretenimiento?

 —Obviamente, lo ideal es una mezcla de ambas cosas. La profundidad de Rosa Montero, por ejemplo, no está reñida con la diversión que nos proporcionan sus novelas.

 

—¿Escribes por disciplina diaria, por momentos de inspiración o simplemente cuando la vida te lo permite? 

 —Nunca me han funcionado los horarios ni las obligaciones. Como te he dicho antes, soy un mero recipiente que se desborda cuando está lleno. Raro es el día que no escribo un rato, pero también procuro vivir en el mundo que me rodea, informarme y empatizar con los problemas de los demás.

 

—En algunas de tus historias haces mención a la pandemia que sufrimos. ¿Crees que este periodo cambió tu forma de escribir y, en concreto, el modo en que lo irreal se incorpora de forma súbita en la vida de tus personajes?

 —Totalmente. De hecho, hay tres cuentos de "Un abrazo lo puede todo" escritos durante la pandemia: "Compañeros de piso" (confinamiento), "La casa" (desescalada) y "Avalancha" (nueva normalidad). Aquella época fue el reino de la irrealidad y, si bien en lo fundamental mi estilo sigue siendo claro y directo —con una ironía marca de la casa—, creo que se ha contagiado de cierta gravedad. Como en el poema de Gil de Biedma, la vida va en serio.

 


—¿Qué te lleva a escribir relato y microrrelato en lugar de novela?

 —Creo que el género es lo de menos, aunque haya escritores que sigan midiéndose el tamaño. Importa escribir una buena historia. Ahora bien, siempre me he sentido a gusto en las distancias cortas. Hombre de pocas palabras, supongo.

 


—Hablemos de la IA ¿Cómo te hace sentir la presencia de la inteligencia artificial en un ámbito tan humano como la escritura y, en este contexto, crees que debe importarle al lector si un escritor ha utilizado inteligencia artificial en la creación de su obra?

 —Yo utilizo internet para documentarme y, a veces, cuando no me viene una palabra, le pregunto a la IA. Sin embargo, siempre he sido muy autodidacta. Mis textos son cien por cien míos, con sus aciertos y sus errores. Me cuesta, por ejemplo, acostumbrarme a los cambios que hacen los correctores editoriales (la mayoría estupendos; alguno discutible). Aunque admiro su trabajo, es como que te cambien los muebles de la casa de sitio. Llámame filólogo maniático.

 


—Por último, ¿qué expectativas tienes en el mundo de la literatura?

 —Yo no me dedico a esto por dinero o fama, sino porque me hace feliz. El mejor premio que puedo recibir es la complicidad del lector.




José Antonio López Rastoll,  un relatista a tener en cuenta.


Manuela_ferca

 




 

El poder de una buena portada

 




El lector debe intuir el contenido de un libro con solo mirar la portada.

En ese primer vistazo debería quedar claro el género, tono y a quién va dirigida la obra. Si no lo hace, el libro parte con desventaja.

Sé que para muchos autopublicados no siempre es posible contratar a un diseñador profesional.
Por eso muchos recurren a fotografías propias y bancos de imágenes.


La consecuencia es que se ve poco profesional: títulos difíciles de leer, imágenes de baja calidad…

Publicar una obra con una portada descuidada es un error enorme: puede hacer que el lector ni siquiera se acerque al libro.



Errores que suelo ver en algunas portadas:

—Textos poco legibles.

—Imágenes poco nítidas.

—Carátulas recargadas.

—Títulos y subtítulos excesivamente largos.

—Contraportadas que cuentan demasiado.

—Carátulas que siguen tendencias sin personalidad propia.



Una mala portada no convierte un libro en mala obra, pero sí puede alejar al lector a que lo descubra.


Manuela_ferca

Lo que perdura

 



Para todos los autores independientes, no olvidemos que:


“El mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee” -Umberto Eco-


Que tu libro sea poco leído, incluso que todavía no lo haya leído nadie, no significa que no tenga valor.

Significa que aún espera, que forma parte de ese maremágnum de obras que aguardan el momento de ser descubiertas.


"Soy uno de los escritores que más vene en este país... y de los menos leídos" -Antonio Gala-


Ironizaba así A. Gala en una entrevista donde también comentaba el fenómeno de vender mucho en disonancia de la calidad de esos libros vendidos.


Jorge Luis Borges jugaba en numerosas ocasiones con la idea de que la literatura importante no siempre es masiva. 



En definitiva, no escribas solo para ser leído hoy, escribe para dejar una huella que valga la pena ser encontrada algún día.



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Revisar eternamente o publicar

 



Una de las fases más tediosas de publicar un libro es la revisión del manuscrito.

Lo es porque somos muchos los autores que no le ponemos fin, detrás de una revisión, siempre viene otra y cada vez que lo leemos encontramos una frase que mejorar, una idea que matizar…

Es importante poner una fecha límite. Si no lo hacemos, llega un momento en que seguir corrigiendo aporta menos valor que avanzar.

No podemos caer en el bucle de la revisión permanente. Hay que lanzarse: publicar y comenzar una nueva obra. Ese es el verdadero progreso, no el estancamiento.



 ©Manuela_ferca