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Premios literarios: ¿mérito o marketing?

 





¿Merece la pena presentarse a premios literarios? Cada cual tendrá su opinión. Yo no tengo claro la objetividad de muchos de ellos. Sí, llamadme malpensada.

Por supuesto no tengo nada claro que un premio sea justo cuando quienes lo votan son los propios lectores a través de las redes. ¿Por qué? Porque hay cientos de perfiles pidiendo a sus seguidores que voten por ellos, y me consta que lo hacen, que les votan. En ese caso gana quienes más seguidores tengan dispuestos a acudir al reclamo.

El premio Planeta se ha convertido, a mi entender, en una operación de marketing para ciertos autores. De hecho, los dos últimos ganadores son figuras populares en Antena 3 televisión, cadena que pertenece al Grupo Planeta.

Premio Amazon, ya comenzamos con que solo entran a concurso aquellas obras que alcancen un determinado número de ventas y estrellas (otro día hablamos de estas estrellas) Es decir, la participación va en función de los seguidores, de ahí que la mayoría de obras presentadas no sean ni leídas.

 

Estos que expongo tan solo son ejemplos, ni que decir tiene que alguno habrá cuyos ganadores sean legítimos. Pero me sirve para reflexionar y es que la calidad de una obra no se define por los premios que ostente, ni tampoco por lo contrario.  La calidad es independiente a los premios, de hecho, muchos escritores brillan sin necesidad de galardones y esto es lo legítimo y valioso.


Me gustaría saber tu opinión, te leo en comentarios.

 

 

El coronel no tiene quien le escriba -Gabriel García Márquez-

 


El coronel no tiene quien le escriba

Gabriel García Márquez

 

Un coronel retirado que, junto a su esposa, sobrevive en la miseria mientras espera la notificación de su pensión de jubilación.

Estamos ante una gran metáfora: la historia de una espera interminable simbolizada por una carta que no llega. Carta que representaría la burocracia y la indiferencia del Estado hacia sus ciudadanos. El coronel encarna la esperanza, su esposa la cruda realidad cotidiana, y el pueblo refleja la complicidad ciudadana frente a la injusticia, al perpetuar pasivamente la corrupción y la negligencia del sistema.  


Los personajes están magistralmente definidos:

El coronel sin carácter, perseverante y lleno de esperanza.

Su esposa, pragmática, que empuja al coronel a encontrar soluciones concretas.

El pueblo que a pesar de estar hundido en la pobreza es cómplice del estado incluso aparecen ciertos personajes que contribuyen activamente a esta degeneración, reflejando la decadencia general de la sociedad.

 

La narrativa es lenta, envolvente, sin adornos innecesarios. García Márquez no cuenta: muestra. No necesita detallar cómo es cada personaje, lo descubrimos a lo largo de la narración. Su estilo es sobrio, austero, recurriendo muy poco a adjetivos o adverbios que apenas utiliza.

El final, aunque abierto, es brillante: resume la obra; es la dignidad del coronel y su perseverante esperanza frente a la indiferencia del mundo.

En definitiva, es una historia de injusticia social y resistencia humana, una reflexión sobre cómo la dignidad convive con la miseria y cómo la esperanza se convierte en resiliencia.

Particularmente García Marquez me resulta denso, pero escribe con tal maestría que no me resisto a leer sus obras. Esta novela es corta y la recomiendo a todo aquel que disfrute de la buena literatura, si es que hay alguien que aún no  la haya leído.


Quienes ya conozcáis esta obra ¿qué os ha parecido?



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Lo que no es un microrrelato

 




El microrrelato sigue siendo un subgénero desconocido: no se trata solo de escribir pocas palabras, sino de condensar una historia completa con impacto propio.  

 

Hace unos días, en otra red social, alguien me aseguraba que una novela era la unió  de muchos microrrelatos enlazados. Después de levantarme del suelo (sí, me caí después de leerlo) le dije que no, que un microrrelato tiene entidad propia como lo tiene una novela. Pero continuó la conversación. Me envió el fragmento que copio a continuación, que yo rápidamente identifiqué como el comienzo de una novela (a la policía no se le engaña) preguntándome qué me parecía ese microrrelato…

 

Fragmento que me enviaron:

En cierta mañana de octubre de 192., casi a mediodía, seis hombres nos internábamos en el Cementerio del Oeste, llevando a pulso un ataúd de modesta factura (cuatro tablitas frágiles) cuya levedad era tanta, que nos parecía llevar en su interior, no la vencida carne de un hombre muerto, sino la materia sutil de un poema concluido"

Evidentemente, le dije que eso no era un microrrelato. Para serlo, debería condensar una historia, minimizar el número de palabras, dar un giro o un impacto final, tener sentido por sí mismo de forma independiente… 

Pero, para que viera la diferencia, lo transformé en uno. Este fue el resultado:

 

Microrrelato:

El féretro se iba haciendo más leve sobre nuestros hombros. Al llegar al cementerio, una ráfaga de aire se lo llevó, como si de un poema infinito se tratara. Miramos nuestros hombros, solo portábamos un papel efímero que enterrar.

 

Para distinguir que sea un microrrelato recuerda que debe ser un texto con pocas palabras, que desarrolle una historia en la mente del lector y que esta deje huella.  




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Reto literario -Mente-

 






Autor desconocid0





RETO  UNA  IMAGEN,  UNA  HISTORIA




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Los sueños al aire, vuelan en busca de su origen.



Campirela -Campirela-

Un silencio que pesa, una mente que arde y un alma que busca liberarse de lo que no puede decir.




Había visto una aurora boreal, y tras la descarga de aquel rayo, sentí que pasaba a formar parte de ella.





Vueltas y más vueltas,
pero era mi cabeza la
que giraba , conforme
al desatino que produce,
el hecho de no saber ni
por qué, ni como, ni
en que momento,
pero he aquí ,que no
no solo era eso, es
que no se veía nada,
tan solo ,ese girar.



Manuela Fernández -Dama de agua-

Sin vuelta atrás

Soñé que soñaba. Ya en vigilia, la realidad resultó ser un mal sueño del que no podría despertar. 




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