Todo escritor «necesita» una página web que sirva de
referencia a cualquier lector que quiera saber más sobre él. Lo escribo entre
comillas porque, tanto como necesitar… digamos que es un recurso que aporta
valor y proyecta una imagen más profesional.
Una web donde vengan los libros que ha publicado, una
biografía, noticias, artículos, entrevistas…
Ahora bien, existe una alternativa muy interesante: un blog.
No son lo mismo, cada uno tiene sus ventajas e
inconvenientes. Veamos cuáles son sus principales diferencias.
.-Una página web requiere que alguien la diseñe, un
alojamiento donde hospedarla y un mantenimiento. Todo ello supone un coste
económico
Un blog es gratis y lo puede crear el mismo autor.
.-Una página web es un espacio propio en la red.
Un blog depende de la plataforma que lo aloja.
.-En una página web no se interactúa. Se ofrece información.
Un blog puedes hacer comunidad, crear retos, intercambiar
opiniones… se favorece la interacción entre el autor y otros autores y
lectores.
¡Cuidado!, no son rivales, ambos pueden ser complementarios,
de hecho en muchas ocasiones la web contiene un blog.
Un blog se actualiza más que una página web y con ello se
gana posicionamiento SEO. Esto lo he dejado para el final y lo hago porque la
imagen que acompaña esta entrada es la gráfica de mi blog. Como veis la
tendencia es ascendente.
Con esto quiero animar a quienes tenéis uno y no dejáis de
escuchar que «los blogs han muerto». Yo apenas tengo tiempo para interactuar pero
últimamente lo raciono mucho priorizando calidad a cantidad, e intento publicar
aquello que creo pueda ser interesante a la mayoría de posibles visitantes y se
ve que voy por buen camino.
Quizás los blogs ya no vivan su época dorada, pero están muy
lejos de haber desaparecido. Si ofrecen contenido de calidad y se mantienen
activos, siguen encontrando lectores.
.



