Hay libros que te buscan, que te esperan. Este es el caso.
Andaba por casa y me asomé a una ventana. Desde lejos vi
sobre un banco lo que presumiblemente creí ser varios libros.
Lo digo en voz alta y me dicen: «Eso deben ser revistas, llevan
ahí dos o tres días».
Yo, que no discuto, dije: «Después de comer me paso».
Con las mismas bajé y vi que eran dos hermosos libros en pasta dura ilustrados.
La gente de mi barrio se está volviendo loca —pensé de inmediato—. Últimamente, entre las decisiones que toman, los negocios que ponen, los libros que van desechando… esto debe de ser que nos están envenenando con el agua.
Una vez arriba comprobé de forma más detenida que apenas habían
sido abiertos alguna vez.
Tres días sobre un banco, desamparados, a pleno sol del día,
a la intemperie por la noche, sin que nadie les hiciera caso, sin que nadie les
pusiera en valor…
Solo me queda una interpretación: que cuando pasara alguien por su lado, se hicieran invisibles porque me estuviesen esperando a mí. Sí, es una interpretación un tanto fantasiosa (ya sabéis cómo soy). Pero ¿quién me puede probar que no haya sido así?
Blanco y negro / David
Macaulay / Planeta Deagostini
Héroes y villanos de la historia / Ilustrado por Chris Mould / Editorial
Bruño
.




