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El coronel no tiene quien le escriba -Gabriel García Márquez-

 


El coronel no tiene quien le escriba

Gabriel García Márquez

 

Un coronel retirado que, junto a su esposa, sobrevive en la miseria mientras espera la notificación de su pensión de jubilación.

Estamos ante una gran metáfora: la historia de una espera interminable simbolizada por una carta que no llega. Carta que representaría la burocracia y la indiferencia del Estado hacia sus ciudadanos. El coronel encarna la esperanza, su esposa la cruda realidad cotidiana, y el pueblo refleja la complicidad ciudadana frente a la injusticia, al perpetuar pasivamente la corrupción y la negligencia del sistema.  


Los personajes están magistralmente definidos:

El coronel sin carácter, perseverante y lleno de esperanza.

Su esposa, pragmática, que empuja al coronel a encontrar soluciones concretas.

El pueblo que a pesar de estar hundido en la pobreza es cómplice del estado incluso aparecen ciertos personajes que contribuyen activamente a esta degeneración, reflejando la decadencia general de la sociedad.

 

La narrativa es lenta, envolvente, sin adornos innecesarios. García Márquez no cuenta: muestra. No necesita detallar cómo es cada personaje, lo descubrimos a lo largo de la narración. Su estilo es sobrio, austero, recurriendo muy poco a adjetivos o adverbios que apenas utiliza.

El final, aunque abierto, es brillante: resume la obra; es la dignidad del coronel y su perseverante esperanza frente a la indiferencia del mundo.

En definitiva, es una historia de injusticia social y resistencia humana, una reflexión sobre cómo la dignidad convive con la miseria y cómo la esperanza se convierte en resiliencia.

Particularmente García Marquez me resulta denso, pero escribe con tal maestría que no me resisto a leer sus obras. Esta novela es corta y la recomiendo a todo aquel que disfrute de la buena literatura, si es que hay alguien que aún no  la haya leído.


Quienes ya conozcáis esta obra ¿qué os ha parecido?



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Lo que no es un microrrelato

 




El microrrelato sigue siendo un subgénero desconocido: no se trata solo de escribir pocas palabras, sino de condensar una historia completa con impacto propio.  

 

Hace unos días, en otra red social, alguien me aseguraba que una novela era la unió  de muchos microrrelatos enlazados. Después de levantarme del suelo (sí, me caí después de leerlo) le dije que no, que un microrrelato tiene entidad propia como lo tiene una novela. Pero continuó la conversación. Me envió el fragmento que copio a continuación, que yo rápidamente identifiqué como el comienzo de una novela (a la policía no se le engaña) preguntándome qué me parecía ese microrrelato…

 

Fragmento que me enviaron:

En cierta mañana de octubre de 192., casi a mediodía, seis hombres nos internábamos en el Cementerio del Oeste, llevando a pulso un ataúd de modesta factura (cuatro tablitas frágiles) cuya levedad era tanta, que nos parecía llevar en su interior, no la vencida carne de un hombre muerto, sino la materia sutil de un poema concluido"

Evidentemente, le dije que eso no era un microrrelato. Para serlo, debería condensar una historia, minimizar el número de palabras, dar un giro o un impacto final, tener sentido por sí mismo de forma independiente… 

Pero, para que viera la diferencia, lo transformé en uno. Este fue el resultado:

 

Microrrelato:

El féretro se iba haciendo más leve sobre nuestros hombros. Al llegar al cementerio, una ráfaga de aire se lo llevó, como si de un poema infinito se tratara. Miramos nuestros hombros, solo portábamos un papel efímero que enterrar.

 

Para distinguir que sea un microrrelato recuerda que debe ser un texto con pocas palabras, que desarrolle una historia en la mente del lector y que esta deje huella.  




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Reto literario -Mente-

 






Autor desconocid0





RETO  UNA  IMAGEN,  UNA  HISTORIA




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Los sueños al aire, vuelan en busca de su origen.



Campirela -Campirela-

Un silencio que pesa, una mente que arde y un alma que busca liberarse de lo que no puede decir.




Había visto una aurora boreal, y tras la descarga de aquel rayo, sentí que pasaba a formar parte de ella.





Vueltas y más vueltas,
pero era mi cabeza la
que giraba , conforme
al desatino que produce,
el hecho de no saber ni
por qué, ni como, ni
en que momento,
pero he aquí ,que no
no solo era eso, es
que no se veía nada,
tan solo ,ese girar.



Manuela Fernández -Dama de agua-

Sin vuelta atrás

Soñé que soñaba. Ya en vigilia, la realidad resultó ser un mal sueño del que no podría despertar. 




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Cartas a Isaac -Belén Conde Durán-

 

Cartas a Isaac

Belén Conde Durán 

 

Clara e Isaac se conocen desde niños, pero hace años que no se ven. Con motivo del cumpleaños de Isaac, Clara retoma el contacto por carta, recordando los años felices que vivieron y reflexionando sobre la vida misma. Una novela epistolar sobre el amor, la vida y el paso del tiempo.

 

Desde el inicio, la obra transmite cercanía y calidez gracias a su narrativa delicada y a un lenguaje natural. La novela invita a reflexionar sobre los recuerdos que marcan nuestra existencia.

Con esta obra se confirma que menos es más: la sencillez de la historia y su forma de contarlo logra conmover con gran fuerza.

 


Aunque la historia se desarrolla únicamente a través de cartas, cada personaje queda definido con claridad y se percibe completo, no solo como voces en un papel. Este formato epistolar crea una proximidad inmediata con los protagonistas, haciendo que sus confidencias y recuerdos se sientan cercanos y auténticos.  


El final, que no voy a desvelar, sorprende y deja al lector reflexionando sobre la fragilidad de la vida y la intensidad de los pequeños momentos, invitándonos o bien a volver a sumergirnos en la lectura desde la página uno, o quedarnos meditando en lo que nos hace humanos.



Hablemos con la autora...


 

— ¿Cómo se puede transmitir emociones tan auténticas sin haber vivido la historia en

primera persona?

—Escribí esta historia en 2008, cuando era más joven. A pesar de eso, creo que hay sentimientos comunes con los que todos podemos empatizar, los hayamos vivido o no en primera persona. El paso del tiempo, las cosas que no se dijeron… El relato fue el vehículo para expresar algunas de ellas.

 

— ¿Por qué plantear la novela en formato epistolar?

—No considero que “Cartas a Isaac” sea una novela. Es un relato largo (por su extensión, menos de 10 mil palabras). Fue la primera historia larga que completé, y quería centrarme en las cartas que Clara le mandaba a su amigo de toda la vida. Quería que la historia se centrara en ella, que la vida de Isaac y sus opiniones quedaran un poco en segundo plano. Sentí que el formato epistolar era la forma más sencilla de lograrlo.

 

—Aunque los protagonistas de tu historia se presentan solo a través de cartas, logran

sentirse completos para el lector. ¿Cómo trabajaste su construcción para que se percibieran

así?

—La clave para mí es la cotidianidad con la que el lector puede empatizar. Un pueblo cercano, con costumbres similares en una época y edad concretas, sentimientos comunes a la

mayoría... A pesar de que los personajes no se despliegan frente al lector, las cosas que les

preocupan y cómo se sienten al respecto los humanizan y, por lo tanto, los acercan al lector.

 

—El final es explosivo, es una sacudida para el lector. ¿Era tu intención provocar esa

reacción o surgió de manera natural durante la escritura?

—Admito que quería emocionar al lector con la posibilidad de que dos amigos de la infancia que llevaban tanto tiempo sin verse volvieran a “conocerse” para que justo después ocurriesen los acontecimientos finales. Creo que causa un doble impacto; quizás inesperado. En cualquier caso, y teniendo en cuenta sus vulnerabilidades, es otra forma de poner a prueba a la protagonista.

 


 

 


—El paso del tiempo juega un papel fundamental en la historia. ¿Cómo influye tu propia

visión del tiempo en tu novela?

—Mucho. El paso del tiempo y sus consecuencias es un tema que toco con frecuencia en mis

historias. Desde bien pequeña he sido consciente del mismo, y del efecto que causa en las

personas y en las cosas. Esa melancolía temporal que siempre me ha acompañado se muestra de diversas formas en mis historias.

 

—Tus personajes tienen fuerza por sí mismos. ¿Qué crees que revelan sobre la naturaleza

humana?

—Creo que Clara e Isaac son un poco todos nosotros. La melancolía de los tiempos pasados, de lo que pudo ser y no fue, de los caminos que no tomamos. La tristeza de las oportunidades perdidas. Esas son ideas comunes a todos.

 

—En tu obra, el lector termina de construir la historia en su mente. ¿Qué importancia tiene

para ti la complicidad entre autor y lector en tus obras?

—Mucha. Para mí la escritura es un puente entre el lector y yo. Las cosas que no se cuentan no solo ponen a prueba su atención, sino que le conceden espacios para que rellene los huecos en función de sus propias experiencias de vida. Es una oportunidad para construir una historia propia a partir de lo presentado. Y eso, además de precioso, es importante.

 

—Tu novela es emocionalmente intensa. ¿Crees que esa intensidad proviene más de lo que

se dice o de lo que desvelas entre líneas?

—Pienso que un poco de ambas, pues hay frases por parte de Clara que son contundentes. Sin embargo, lo que no se cuenta y el lector lee entre líneas es igual de importante.

 

 


Mi enhorabuena a Belén Conde por esta obra que, lejos de dejar indiferente, toca con delicadeza el corazón del lector.



Manuela_ferca