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Escribir o vender


Ilustración: JoshuaWoroniecki en Pixabay


Si escribimos para que nos lean tenemos que hacer marketing y estar en redes sociales, pero si estamos en redes y hacemos márquetin, no escribimos. Y si escribimos y no nos conoce ni el tato, ¿para qué publicamos? Publicamos para que nos lean y para que nos lean tenemos que hacer marketing y estar en redes…


📌Estar en redes es crear contenido, es comentar, es contestar a comentarios…

📌Hacer marketing es pensar en cómo mostrar tu trabajo para crear interactividad, es pensar en cómo llamar la atención entre tantos escritores…

Todo lleva un tiempo muy considerable.

La pregunta del millón es del tiempo que tenemos, cuánto dedicarle a una tarea y cuánto a escribir.
Cuánto tiempo estamos dispuestos a sacrificar de una cosa para sostener la otra.

Para vender tienes que estar en redes.
Para escribir, tienes que desaparecer de ellas.

Como diría Shakespeare:
"That is the question"


Cuentos fantásticos -Benito Pérez Galdós-

 




Cuentos fantásticos

Benito Pérez Galdós

 

Cuentos donde Galdós se aparta de esa crítica social a la que nos tiene acostumbrados para adentrarse en un tipo de relato propio de su época donde lo absurdo exploraba lo inesperado, lo irracional, situaciones fuera de toda lógica que no se resolvían sino que se reafirmaban a lo largo de todo el texto.  

 

Realismo y simbología en una narrativa cargada, espesa. Con un detallismo que envuelve al lector en atmósferas densas. Un lenguaje que se apoya en imágenes sensoriales: sonidos, olores y en momentos poéticos, como en el relato “Una industria que vive de la muerte; episodio musical del cólera

 

Historias que juegan con la percepción del lector, difuminando los límites entre lo real y lo imaginado. La ironía y la sátira aparecen de forma sutil, mientras una sensación de tristeza y melancolía recorre la obra completa. Especialmente menciono el relato: “La mula y el buey”

Una invitación a la  inquietud y a la reflexión.

 

 

¿Lo habéis leído?

Puente literario

 




Un libro es un puente que une al escritor con el lector, un sendero mágico que nos acerca a mundos desconocidos.


Cada paso es una página, un recorrido a través de los pensamientos del autor, un intrincado laberinto de historias.


En este laberinto literario, cada lector encuentra su propia salida, una comprensión única y personal para cada obra.



Consejos prácticos para escribir un relato

 


Ilustración: Vilkasss en Pixabay


Nunca doy consejos, pero después de leer cientos de relatos, voy a dejar aquí algunas consideraciones por si os pueden valer.


—Cuando tengas escrito el relato, cambia el principio, elimina el comienzo, las primeras frases, la primera escena… Intenta comenzar por un momento en tensión (se llaman in media res) o por lo que sentía el protagonista… desde luego nunca por qué tiempo hacía.


—Los finales han de ser redondos, el lector tiene que finalizar la lectura sabiendo que es el final, no solo porque se acaben las palabras, no porque haya un punto final. El final de un relato tiene que sonar a cadencia, incluso los finales abiertos.


—No te saques el final de la manga, el final debe ser consecuente a la historia. Incluso la narración más inverosímil debe tener coherencia interna. Olvídate del: “Y se despertó”. Si es un relato donde haya un misterio, la resolución tiene que entreverse en el transcurso del relato, tienes que dar pistas de forma que el lector las vaya percibiendo, lo contrario es hacer trampas y eso un lector nunca lo perdona. No debe.


—Vigila las coletillas, algunas porque son de mucho uso, hay que huir de los clichés; otras porque somos nosotros personalmente quienes las utilizamos en demasía. Elimínalas, no tengas piedad de ellas.


—Los diálogos tienen que llevar información. Sirven para que el lector respire, para aligerar la lectura, para afianzar la personalidad de cada personaje, para situarnos en la escena, en la trama... “Hola cómo estás”, es absurdo. Por cierto, no olvides algo, un relato lleva pocos personajes.


—Deja dormir el manuscrito y no lo vuelvas a leer en unos días. Y cuando lo releas, anota lo que te sacuda, lo que te rechine… eso es lo que hay que corregir.


—Nunca tardes en escribir un relato más de dos semanas, si es así, es mejor dejarlo varios meses y retomarlo de a una.

 

Y por último: sáltate estas reglas, sé transgresor y crea tu propio estilo.

 

©Manuela_Ferca