Para todos los autores independientes, no olvidemos que:
Para todos los autores independientes, no olvidemos que:
Una de las fases más tediosas de publicar un libro es la revisión
del manuscrito.
Lo es porque somos muchos los autores que no le ponemos fin,
detrás de una revisión, siempre viene otra y cada vez que lo leemos encontramos
una frase que mejorar, una idea que matizar…
Es importante poner una fecha límite. Si no lo hacemos,
llega un momento en que seguir corrigiendo aporta menos valor que avanzar.
No podemos caer en el bucle de la revisión permanente. Hay
que lanzarse: publicar y comenzar una nueva obra. Ese es el verdadero progreso,
no el estancamiento.
El hombre del ático
Esteban Navarro Soriano
Dice la sinopsis:
En el ático vive un
hombre al que todos envidian. Es un maduro atractivo, tiene un buen empleo, un
buen coche, un reloj de oro, viste elegante y lo visitan mujeres hermosas.
El problema es que nadie, absolutamente nadie, sabe quién es
realmente el hombre del ático.
Yo no voy a contar más. Solo voy a decir que la historia sigue a
alguien que por salir de un problema, se va metiendo en otros aún mayores. Lo
más humano del mundo: por no hacer frente a algo, vamos haciendo crecer un
ovillo que va tomando una dimensión colosal.
He leído bastantes novelas de este autor y esta es la que más me
ha gustado. No digo que sea la mejor, pero sí la que con más fuerza me ha
atrapado. La curiosidad por saber qué pasos iba a seguir el protagonista era
tal, que la he leído en dos días. Voy a decir más: aun habiéndola terminado, no
puedo dejar de pensar en el protagonista, en las decisiones que tomó, en qué
hubiese hecho yo, ¡qué ha sido de él!
La lectura de esta novela ha sido un verdadero disfrute.
En su análisis destaco que tiene, estructuralmente, todos los
requisitos para tratarse, en lugar de una novela, de un relato:
-Es una obra con la intensidad propia del relato, mantenida hasta
el último capítulo.
-Cada escena va directa al centro del conflicto, sin otros
conflictos paralelos al de la trama.
-Está escrita con la precisión de un relato: Economía narrativa.
-El protagonista está construido desde la fragilidad y el error,
algo muy propio del relato contemporáneo.
En cualquier caso, el arte, en este caso una obra literaria, no
debe encasillarse ni etiquetarse; simplemente hay que disfrutar de la lectura y,
repito, yo lo he hecho con esta.
Una obra en la que Esteban Navarro consigue que nos aliemos al
protagonista, incluso cuando sabemos que se equivoca no le juzgamos, queremos
que le salgan bien las cosas. Y nos va
metiendo en una tensión que crece de manera paulatina, sin que nosotros, como lectores, nos demos cuenta.
Pero vamos a preguntarle un par de cosas al autor…
—¿Tiene algo de distinto esta obra respecto a las
demás tuyas, o me lo parece a mí?

—¿La historia la has creado en su totalidad
mentalmente antes de pasarla al papel o la has ido desarrollando
según se sucedían los acontecimientos?
—Tu obra es muy directa, podías haber desarrollado subtramas de los personajes que la rodean. ¿Fue una decisión deliberada o la historia misma te ha llevado a ello?
—¿Crees que hoy en día, en un panorama artístico
volcado en la innovación y ruptura de formas, es posible mantener, de manera
estricta, las etiquetas de “novela” “novela corta” y “relato”?
—Te lo pongo difícil: si tuvieras que describir esta
obra en una sola frase ¿cuál sería?
—Siempre hay mejor cosecha en el campo del vecino.
—Tienes miles de seguidores, ¿puedes adelantarnos algo
sobre tu próxima novela?
Esteban Navarro Soriano, un autor que nunca decepciona.
©Manuela_ferca
RETO LITERARIO
—Descubre al culpable—
UN TESTIGO INCÓMODO
Primera parte
El presidente de una gran empresa fue encontrado muerto en
su domicilio dos semanas atrás, oficialmente a causa de un infarto.
Su viuda, su hijo y el administrador de la empresa acudieron
al notario para la lectura del testamento.
—Falta alguien —dijo el notario—. Falta la hija mayor.
La viuda frunció el ceño:
—No tenía ninguna hija.
—Permitidme recordaros que yo era amigo personal de Vicente
y lo sé todo.
La puerta se abrió. Entró la hasta ahora desconocida hija del finado.
—Yo estaba en el despacho esperando a mi padre. Escuché ruido en la biblioteca y bajé.
—¡Basta! Mi
marido murió de un infarto. Leamos el testamento.
—Uno de vosotros
le mató —dijo la hija.
—Yo me voy, esto
son cosas de familia —dijo el administrador.
Pero le detuvo el notario y le hizo sentar.
—Aquella noche yo no vi a mi padre —intervino el hijo.
—Tú estuviste allí, Vicente te llamó y fuiste el último en
hablar con él —espetó el administrador.
—Vale, estuve, pero fuiste tú quien me dijo que ibas a
hablar con él después para arreglar unos asuntos.
La viuda que escuchaba intervino:
—Vicente cambió ese día su rutina.
—Yo era la causa de ese cambio —dijo la hija.
—Vicente me dijo que esa noche iba a resolver tu asunto. Por
lo que se ve, alguien lo impidió —dijo el notario—. Ahora cuenta lo que viste.
—Cuando bajé mi padre estaba en el suelo, se llevaba las
manos al pecho y pedía sus pastillas —dijo la hija—. Fui a cogerlas pero la
caja estaba vacía, en la papelera.
©Manuela_ferca
*-*-*-*-*-*-
Os traigo la primera parte de un relato escrito por mí. No está completo, no.
Completaré el relato dentro en unos días.
Dicho desenlace vendrá de la mano de una escritora invitada:
Marian Fernández
@marianfernandez54 para quienes tengáis Instagram
Ahora, juguemos: ¿Qué creéis que
ocurrió aquella noche? ¿Quién es el asesino/a/s?
Os leo en comentarios...
UN TESTIGO INCÓMODO
Parte final
Autora: Marian Fernández
Nadie habló
durante varios segundos.
—Alguien vació la caja antes de que yo bajara.
—O quizá nunca
hubo pastillas —dijo el administrador.
—Mi marido jamás
se separaba de ellas —replicó la viuda.
El hijo caminó nervioso.
—Todo esto es absurdo. Murió de un infarto.
El notario cerró la carpeta.
—Curioso que lo digas tan seguro. El médico habló de una muerte compatible con infarto, no de una certeza.
—¿Insinúa un
asesinato? —preguntó el administrador.
—Vicente sabía
que algo podía pasarle —respondió el notario—. Por eso me llamó aquella noche.
La hija levantó la mirada.
—A mí también.
Quería contarme la verdad sobre esta familia.
—¿Qué verdad?
—preguntó la viuda.
—Que había
cambiado el testamento.
El hijo se quedó inmóvil.
—Cuando bajé —continuó ella— escuché pasos salir de la biblioteca.
—¿De quién?
—preguntó el administrador.
—No lo vi
claramente.
El notario sacó una grabadora y la dejó sobre la mesa.
La voz cansada de
Vicente llenó la sala:
—Si escuchan esto, es porque alguien decidió dejarme morir.
Todos se miraron.
Luego se oyó otra
voz:
—No hagas esto… vas a destruirnos.
La viuda palideció.
Y entonces llegó
la última frase:
—Ya es tarde. Sé que fuiste tú, Marcos.
El hijo retrocedió.
—Yo no quería matarlo… —murmuró—. Solo quería tiempo para arreglarlo todo.
Afuera comenzó a llover.
*******
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