Nunca doy consejos, pero después de leer cientos de relatos,
voy a dejar aquí algunas consideraciones por si os pueden valer.
—Cuando tengas escrito el relato, cambia el principio,
elimina el comienzo, las primeras frases, la primera escena… Intenta comenzar
por un momento en tensión (se llaman in media res) o por lo que sentía
el protagonista… desde luego nunca por qué tiempo hacía.
—Los finales han de ser redondos, el lector tiene que
finalizar la lectura sabiendo que es el final, no solo porque se acaben las palabras, no porque haya un punto final. El final de un relato tiene que sonar
a cadencia, incluso los finales abiertos.
—No te saques el final de la manga, el final debe ser
consecuente a la historia. Incluso la narración más inverosímil debe tener
coherencia interna. Olvídate del: “Y se despertó”. Si es un relato donde haya
un misterio, la resolución tiene que entreverse en el transcurso del relato,
tienes que dar pistas de forma que el lector las vaya percibiendo, lo contrario
es hacer trampas y eso un lector nunca lo perdona. No debe.
—Vigila las coletillas, algunas porque son de mucho uso, hay
que huir de los clichés; otras porque somos nosotros personalmente quienes
las utilizamos en demasía. Elimínalas, no tengas piedad de ellas.
—Los diálogos tienen que llevar información. Sirven para que
el lector respire, para aligerar la lectura, para afianzar la personalidad de
cada personaje, para situarnos en la escena, en la trama... “Hola cómo estás”,
es absurdo. Por cierto, no olvides algo, un relato lleva pocos personajes.
—Deja dormir el manuscrito y no lo vuelvas a leer en unos
días. Y cuando lo releas, anota lo que te sacuda, lo que te rechine… eso es lo
que hay que corregir.
—Nunca tardes en escribir un relato más de dos semanas, si
es así, es mejor dejarlo varios meses y retomarlo de a una.
Y por último: sáltate estas reglas, sé transgresor y crea tu
propio estilo.
©Manuela_Ferca



