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No confundas ISBN con derechos de autor

 



ISBN y derechos de autor no tienen nada que ver. Lo explico aquí porque veo que hay mucha confusión con esto.

ISBN es la descripción del libro en sí: El título, el formato, el idioma…
Es un código de 13 dígitos que funciona a modo de DNI de cada libro.
Por eso, si publicamos la misma obra en tapa dura y tapa blanda, llevan ISBN distintos.

Los ebooks no suelen llevarlo, algunos sí porque facilitan a catalogarlos para la venta, pero en otros casos la plataforma donde se venden utilizan ya su propio sistema de identificación.



Los derechos de autor, en cambio, son los derechos que tú tienes sobre tu obra.


Este derecho nace en el mismo momento en que estás escribiendo tu manuscrito. Tú lo has escrito, tuyo es y puedes hacer con él lo que quieras.

¿Veis que no tiene nada que ver?



En el caso de que alguien te plagie la obra, lo que necesitas no es el ISBN, sino poder demostrar que lo has escrito tú.

Para eso puedes aportar el documento que dan al presentar el manuscrito en la Oficina de Registro de la Propiedad Intelectual, si vives en España, o servicios online como Safe Creative, o incluso correos electrónicos donde conste que ya la habías enviado a alguien antes de que esa otra persona lo haya publicado.

La cuestión es tener una prueba de autoría por si llegas a necesitarlo, pero la obra es tuya desde el momento en que la escribes.


Por tanto, es importante que antes de publicar un manuscrito en Internet o como libro, antes de enviarlo a alguien, a quien sea, tengas alguna forma de acreditar tu autoría con una fecha determinada.


Copiar te lo pueden copiar igual, pero al menos puedes hacer que lo retiren incluso reclamar una indemnización.




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No todos los concursos son una oportunidad

 



Cuidado con los concursos literarios

Participar en un concurso literario puede ser muy positivo: te motiva a escribir diariamente, te esfuerzas en mejorar tu narrativa, si ganas puedes dar un salto de visibilidad… pero antes de nada, revisa siempre los siguientes puntos:

 

-Lee siempre las bases.

-Revisa los derechos que cedes.

-Desconfía de los concursos que cobran por participar.

-Comprueba quién organiza el concurso.

-Investiga ediciones anteriores.

 

Un buen concurso puede darte visibilidad, pero un mal concurso puede hacerte perder tiempo, dinero y derechos sobre tu obra.




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Los libros no suman páginas, suman historias

 





¿Sabéis que los libros guardan historias de quienes los leen? Os cuento…

Hace un tiempo caminaba por mi barrio cuando vi que alguien debía estar vaciando su vivienda y había dejado junto a un contenedor un montón de enseres, entre ellos dos libros. Me faltó tiempo para rescatarlos de las fauces del exterminio.

Al llegar a casa comencé a hojearlos. Nadie se había detenido a revisarlos y encontré entre sus páginas un recibo de gas que me permitió identificar a sus antiguos dueños: una pareja que había decidido unir sus vidas ya siendo muy mayores.
Pero la historia está en el otro libro.

En sus hojas de cortesía alguien había escrito a mano una especie de confesión. Hablaba de la confianza que había depositado en la otra persona y de cómo una fotografía se la había arrebatado. Un texto lleno de tristeza, decepción y desamor, escrito a lápiz, con tachaduras, algunas palabras ilegibles…

Nunca he contado esta historia y lo hago aquí porque jamás sabréis de quién hablo.

Durante meses me pregunté qué hacer con el libro. Por un lado me resultaba emocionante conservarlo, pero al mismo tiempo me hacía sentir que estaba guardando algo demasiado íntimo que no me pertenecía. He estado así varios meses hasta que decidí, por falta de espacio en casa, quedarme solo con los libros especiales —los que me regalan, los dedicados, los que releo…—Entonces supe que este también debía quedarse. Porque este libro no es solo una novela de Almudena Grandes, es también testigo y sustento de otra historia muy real.



Compramos, rescatamos libros de segunda mano buscando la historia que escribió un autor, pero sin saberlo nos llevamos también un fragmento de la vida de quien lo leyó antes. Un subrayado, una dedicatoria, una flor seca, un billete de tren… o como es este el caso: el rastro emocional de una persona.

Soy incapaz de abandonar un libro a su suerte porque los libros son seres vivos, son seres que crecen con la huella que deja cada lector.


Manuela_ferca


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Reto literario -Lámpara-

 

Autor desconocido



RETO  UNA  IMAGEN,  UNA  HISTORIA




Participación:


✍️Escribe en comentarios lo que te inspire la imagen que ilustra esta entrada. Máx. 100 palabras.  

👉Yo lo subiré al cuerpo de entrada junto a tu nombre y en el caso de que tengas blog o web, su URL.

Aquí no hay ganador, porque la creatividad no es cuestión de competencia; aquí el objetivo es crear juntos.



Recuerda: 

📩Si te mueve la creatividad y quieres participar en futuros retos, inscríbete por correo a las nuevas publicaciones de este blog: Dama de agua.  

Juntos haremos comunidad compartiendo historias que sorprendan y emocionen.

¡Anímate y deja tu microrrelato, poesía, haiku... !



Comienzo yo...


Manuela Fernández  -Dama de agua-

El hombre pensante

Al principio pensaba en horario laboral. Más tarde, también fuera del trabajo. Con el tiempo, pensar se le volvió un vicio compulsivo. Decidió parar. Se quedó con la mente en blanco, fijó la vista en el suelo. Pero el suelo tenía grietas, polvo...  y de cada detalle nacía otro pensamiento.



Noxeus -El país de Nox-

La búsqueda interior del genio
En la quietud de un espacio minimalista, un hombre sin rostro se sienta en un simple taburete blanco. Donde debería estar su cabeza, emerge un resplandor dorado y cálido. Su mano, alzada en un gesto de contemplación, casi toca la luz que lo define. Puede que no solo sea una escena surrealista; sino una metáfora de la creatividad y la introspección. El contraste entre la textura suave de su camisa color melocotón y la fría transparencia del cristal, junto con la iluminación suave que se dispersa por la habitación, crea un momento de paz e invención, donde la idea no solo está presente, sino que es el individuo. Una poderosa visualización de la mente iluminada en medio del silencio. Una idea a punto de florecer.



Onminayas -Las palabras insolentes-

La luz de la ausencia

Cuando le invadía la nostalgia, Él se refugiaba en la penumbra del altillo, buscando aislarse, en absoluto silencio; sobre todo cuando su cabeza amenazaba con estallar. Desde que Ella se marchó, sus pensamientos se habían vuelto un desordenado y doloroso enjambre. No florecían pensamientos lógicos en su cabeza: solo un dolor incandescente que le abrasaba por dentro, proyectando contra las paredes vacías de la habitación el recuerdo de su último abrazo. Intentaba apagar aquella desoladora luz, taparla con las manos, pero el amor —y sobre todo el desamor— es una energía que no puede destruirse... solo se transforma en una insoportable y lacerante soledad.




Campirela_ -Campirela-

Él no lo sabía, tenía la luz en sus manos, estás le quemaban ,pero no con heridas, sino formando unas lineas que formaban la forma de un mapa.
En la palma de su mano izquierda unos números romanos eran una fecha del pasado .
Aquello luz destellaba, su mente naufragaba entre colinas y ríos y allá bajo la ladera otra luz más potente con sus señales le llamaba.
Al despertar, se dió cuenta, que aquella luz que brillaba eran ideas confundidas en paisajes ya vividos, donde desde un plano onírico se repetían una y otra vez en su frágil y deteriorada mente.




Carlos Augusto -La joroba del camello-

Observo que es una calca, a pesar de suconcepción contemporánea, de la escultura del hombre pensante del escultor franc és, Augusto Rodin. Pero yendo más allá, y el sentimiento del autor, al realizar esta obra, quiso hacer una especie de denuncia en lo que se convertirá el ser humano, en el futuro: una red de circuitos.






Es en el uso infinito de la letra con sus recursos donde brilla tu escritura, Manuela, en mi opinión. "solo un dolor incandescente que le abrasaba por dentro.






Me senté a pensar en una nueva historia para publicar, y no se me ocurrió nada. Pasé horas dando vueltas y más vueltas, pero el resultado solo eran ideas vagas que quedaban desechadas al momento. Tras perder la tarde sin escribir una línea, lo dejé. Decepcionado salí al exterior para dar un paseo y refrescarme. No volví a acordarme del relato cuando volví las ideas empezaron a salir como churros.





José Antonio López Rastoll -El mirador-

PARADOJA
Al descubrir su propia mortalidad, dejó atrás la infancia y empezó a vivir con la curiosidad de un niño.





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