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Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
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Se acerca la Feria del libro 2021

 



Cuando nos sentamos frente a un pc y tecleamos, de alguna manera, nos convertimos en impulsos eléctricos adentrándonos por entre líneas telefónicas y espacios wifi. Es en ese momento cuando las personas nos confundimos con los bytes.

 

Y así, hay personas que olvidan tener cuerpo y se convierten en “on line”, no dejándose ver jamás. Por otro lado algunos bytes llegan a tener sentimientos y alquilan cuerpos humanos para poder ir a tomar un café. Se diría que llegan a confundirse los unos con los otros, y esos mundos paralelos sin ningún punto coincidente por un breve espacio de tiempo, se convierten en mundos tangentes.

 

Yo he de decir, por si aún no ha quedado claro, que aunque “no tomo café”, soy una humana y no una “on line” y la prueba está en esta fotografía que me han tomado para la Feria del libro 2021 on line. Este es el fotograma de un video donde presento mi libro “Exprimiendo historias” y donde muestro con  pinceladas, qué debe reunir un texto para pertenecer al género del microrrelato. Ya os daré más pistas para quien lo quiera ver.

 

 






Texto de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.

Ilustración bajada de la Red libre de copyright. 

Despertar

 



 

 

Despertar antes que tú para que cuando tú lo hagas me encuentres radiante.

Y  es por eso por lo que ando a tientas sin encender luces ni hacer ruido, como para no desvelarte.

Me doy prisa en desayunar, me ducho con agua fresca, me visto de colores vivos, quiero que cuando me veas adviertas que te esperaba con impaciencia.

Y cuando por fin llegas lo haces apareciendo poco a poco en el horizonte de mi ventana. Vas cubriendo el cielo de color esperanza, perfilando las siluetas de los árboles, bancos,  tejados…, y entras a mi casa iluminando mi cara.

Lo he conseguido, una vez más  te sorprendo alegre y consciente. Me calzo mis tacones, me pongo mis pendientes y salgo a la calle bajo tu luz, ¡a ponerme el mundo por montera!



Posdata: Este texto lo escribí antes de la pandemia, ahora me tengo que poner también la mascarilla :)) :)) :))


Texto y Fotografía de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.

 

 

Madrugá de Sevilla


 

Vivimos la segunda Semana Santa sin procesiones en nuestras calles. Es difícil transmitir lo que esto supone para tantos miles de personas que aguardan estos días para llevar a cabo la estación de penitencia de su hermandad; y también para tantos otros que la vivimos de cerca. Me he permitido reeditar un texto ya antiguo que subí a este blog relatando una vivencia, relatando lo que fue una noche en la ”Madrugá” de Sevilla, una de tantas como fueron después..

 

 

Madrugá, noche mágica en Sevilla 

 

 

Serían las 11,30h de la noche de un Jueves Santo cuando llegábamos a la calle Jesús del Gran Poder de Sevilla y nos situábamos a pie de acera. En primera fila. Aún se podía elegir sitio. Nos disponíamos a vivir “la Madrugá”.

 

Esta calle es estrecha y larga, tiene poca curva con lo que la vista es panorámica prácticamente desde donde te pongas. Sus aceras tienen cabida para dos personas, en algún tramo para una sola y el asfalto para un solo coche. La iluminación es a base de farolas que parten de las fachadas de las casas. Está llena de balcones que, en una noche como ésta, parece que no van a aguantar el peso de tanta gente como se agolpan en ellos. Es una calle muy sevillana.

 

Poco a poco, la calle se fue llenando de gente hasta llegar a estar “abarrotá”. Os puedo asegurar que había personas de todas las edades, unos provistos de sillas plegables, otros de escaleras extensibles. Para quienes no llevaban nada donde sentarse, cualquier resquicio era bueno. En cualquier espera de procesión, lo primero que se acaban son los poyetes de las ventanas, luego los bordes de la acera, después algún escalón que puedan tener los portales, y cuando ya no queda nada de esto se llenan las paredes que también sirven de descanso para la espalda, y es que la espera es larga.

Nosotros tres tuvimos suerte, como os digo cogimos poyete de acera, todo un lujo.

 

Esperábamos todos a alguien, esperábamos a quien se le conoce por el nombre de “El Señor de Sevilla” pero hasta más allá de la 1.30h de la “madrugá” no suele pasar por allí, así que da tiempo de amigar con quien tengas al lado. Siempre surge tema para poder charlar.

Hablar, mezclarte con el entorno, vivir la espera… “convivir” en suma, eso es hacer Semana Santa en Sevilla.

 

Todo eran gritos, risas, bullicio, ir y venir de unos y de otros hasta que la Cruz de guía apareció a lo lejos, y detrás de ella 2400 nazarenos. Nos pusimos todos en pie para ver mejor, por respeto a esos hombres nazarenos del Gran Poder, y porque además viene uno de ellos a decir que nos levantemos. Sí, sí, yo creo que los nazarenos del Gran Poder deben de ser los más estrictos de todas las hermandades, además de ser los más grandes en tamaño. Yo diría que para ser de la hermandad se necesita usar la talla XXXXL. Son los más serios, los más rigurosos. No intentes pasar por entre ellos para cruzar la calle, es algo que resulta verdaderamente imposible, pareciera que entre todos hacen un muro, como si fuesen los antiguos guerreros de terracota y protegieran así un pasillo inexpugnable.  Todos en silencio, haciendo penitencia para sí mismos, porque la hacen para ellos, en eso consiste ser nazareno.

 

Por fin vino corriendo calle abajo un murmullo de chisteo, murmullo al que contribuimos también nosotros pasándolo a quienes iban detrás. Y entre el murmullo, se oían las voces de: “Ya viene, ya viene…”

 

De repente todo se apagó, casas, farolas, letreros luminosos, un bar que había en la esquina…, la calle se quedó totalmente a oscuras. Únicamente la luz de las velas de los nazarenos y la luz que la misma gente parecía desprender en su fervor, alumbraba la noche. Y se hizo el silencio.

 

A lo lejos, sin nazareno alguno a su alrededor, solo completamente, apareció una figura arrastrando una cruz. Llevaba un manto morado, sin adornos, liso, y una gruesa cuerda al cuello como único adorno.

Venía encorvado, con paso lastimoso, pareciera arrastrar los pies. El manto lo llevaba suelto y a cada paso que daba dibujaba un vaivén, pero “¿Por qué viene solo? ¿Es que no hay nadie que le acompañe?” Eso es lo primero que se te ocurre cuando lo ves y es que es una talla que impone, tiene algo que te confunde, pierdes el sentido de la realidad y a partir de ese momento dejas de ver una mera imagen.

 

Nadie parpadeaba. Todos esperábamos a que llegara, nadie apartaba la mirada de aquel hombre que venía por el centro de la calle. No era momento ni de respirar.

 

La figura avanzaba y se hacía más nítida cada vez, venía como abstraído en sí mismo, como si no nos viera a quienes estábamos allí.  Y fue justo delante de nosotros que se detuvo. Cualquiera diría que se paraba porque quería decirnos algo o tal vez fuese él quien esperase que le dijésemos, nunca lo supimos, todos callamos, él y nosotros tres.

 

Allí estaba, quieto, descansando por un instante. Era una figura inmensa. Era un hombre grande, alto, se ve que fuerte. Miras hacia arriba queriendo ver su rostro y es como si tu vista no llegara.  Es un momento especial en el que te encuentras contigo mismo. Es una imagen que sin saber por qué, sin razonamiento alguno, hace que dentro de ti algo cruja y quiebre.

El paso tan cerca, al alcance de mi mano, tuve que tocarlo, no me lo hubiese perdonado nunca si no lo hago.

Son dos minutos que se hacen como una hora. Y al golpe del capataz se levantó con lentitud y sin darnos cuenta continuó su andar.

Y ves cómo es la imagen la que anda sola en la noche, sola en la calle camino a su destino. Es algo que va al margen de religión alguna y de creencias. Es que te da pena ese hombre porque lo ves real y no puedes dejar de mirarle y te cautiva y te detiene la vida por un momento y a veces por siempre.

 

Casi había desaparecido el paso cuando  todos los que allí estábamos nos miramos unos a otros y nos preguntamos: ¿Pero era una imagen? ¿Seguro?

 


 


 

 

Texto y Fotografía de @Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Nos vamos a Marte?




Estos días estamos asistiendo atónitos a imágenes que provienen de Marte, las vemos como los mismos vídeos que nosotros hacemos, con la misma nitidez. Siempre me ha entusiasmado el tema del Universo, los astros, los agujeros negros…, y siempre he estado atenta a los avances que en este terreno se iban produciendo, tengo incluso un pequeño telescopio en casa y muchos libros que por cierto algunos ya se quedaron obsoletos porque los adelantos tecnológicos van haciendo que unas teorías desbanquen a otras.

Ahora bien, con el paso de los años cada uno de nosotros vemos una cara distinta del prisma que conforma todo lo que percibimos. Y esto no iba a ser menos. Y pienso: ¿Esto está ocurriendo en el mismo planeta donde vivo yo?

Siempre ha tenido parte de absurdo que en un planeta donde hay personas que mueren de hambre, otras que no saben leer…, haya organizaciones que gasten tanto dinero en saber qué hay más allá de la atmósfera terrestre.  Aunque sea una idea manida es una realidad. Que nadie me diga que estos avances sirven para la vida cotidiana, eso es tontería, si todo el dinero y personal de estas empresas se dedicaran directamente a investigar sobre enfermedades que azotan a la humanidad como el cáncer, Alzheimer, ELA… si se dedicasen a ayudar a los países subdesarrollados..., avanzaríamos a mayor velocidad.  Solo hay que ver, cómo se ha logrado la vacuna contra la COVID en solo un año. Pero está claro que hay intenciones detrás: el dominio del espacio.

Todo esto no hace más que tenga una idea en mi cabeza: yo vivo en un mundo paralelo a este de Marte, coexistimos en el tiempo, en el planeta, pero es otro mundo que se desarrolla como si se pudiera desarrollar en un sueño o en una película. Para nada conmigo.

 

Y como no podemos tomarnos las cosas a la tremenda, es mejor que veamos el lado positivo y jocoso de la cuestión. Os propongo lo siguiente:

Imaginemos que abriendo la tapa de un yogurt nos toca un viaje a Marte de quince días.  Dentro de unos años esto será una realidad. Pues bien, mi pregunta es: ¿Qué os llevaríais a ese viaje teniendo en cuenta que vais a estar más solos que la una?. Solo os permiten llevar tres cosas.

Aquellos que queráis interactuar podéis dejar esas tres cosas y lo subiré en este post al lado del enlace de vuestro blog y nombre, tenéis hasta el viernes que ya subiré otra entrada. ¡Ah! y ya sabéis que luego lo subo a Twitter para así podernos promocionar todos. 

Empiezo yo para dar ejemplo.

 



Yo me llevaría mi cafetera, yo sin café no me espabilo; mi Google de mi alma también me lo llevo, basta que vaya yo para que salga un marciano y a ver sin traductor cómo nos entendemos; y mi cepillo de dientes que, aunque no tienen claro que haya agua, yo ya me las apaño (siempre tengo al marciano para que me indique).  Manuela  “Dama de agua”

 

Me llevaría lectura, compañía si dejan, y una bufanda que tiene que hacer frio.  Ángel  "Contando bajo la lluvia" 


Me llevaría mi libro electrónico bien cargadito de lecturas, no vaya a ser que no encuentre ningún marciano con el que comunicarme y me aburra. Ya puestos, te copio lo de Google, porque si el marciano aparece, habrá que entenderse, en efecto. Y en tercer lugar...me llevaría una buena y exquisita tarta de galletas con chocolate. Pienso que cualquier marciano que se precie, después de probar esa delicia, nos verá a los terrícolas como mejores personas, y no como invasores, ja ja.   Margarita Hans  "Pergaminos de sueños escritos"


Me llevaría: 1. El pc para seguir con mi blog. 2. El disco duro externo donde tengo toda la música. 3. Mi eBook.   Cabrónidas  "La madre que parió pato negro" 


Me llevaría un poco de fe, otra de esperanza y otra de caridad. Fe , en que lograré llegar sano y salvo a Marte, esperanza en que luego me traerán de vuelta, y caridad en que me darán de comer , lo demás... Artur  "Artur artesanía"


Yo me llevaria mi Walkman, sin música no soy nadie. Mi camara de fotos, y un cargador fotovoltaico. Erik  "Noctambia"


En mi caso, es fácil, la cámara de fotos (ni idea de si funcionaría allí arriba), el libro electrónico lleno hasta los bordes y sí, un cepillo de dientes, pero manual, que los enchufes seguro que tienen una toma rara ;)   Beauséant  "El artista del alambre"


Yo me llevaría un libro electrónico, mi cámara de fotos y un blog para escribir.  Dyhego  "Errante fugacidad"


Me llevaría comida, buen calzado para excursiones, y a ti que has organizado el viaje.  Ester  "Autodidacta"


Tres cosas que me llevaría ... 1. Calzado cómodo 2. Un libro de mapas sobre ese planeta 3. Medicamentos. Campirela_  "El mundo de Campirela_" 


Me llevaría tres libros: El libro tibetano de la vida y la muerte, de Sogyal Rinpoche. ¿Qué hay después de la muerte?, de Emilio Carrillo. Cuando el final se acerca, de Kathryn Mannix. Seguramente empezaría por el último, por lo profético del título, porque dudo que me diera tiempo a leer los tres. Saludos.  Pitt Tristán  "El misántropo digital"


Me tendrían que asegurar la vuelta y me llevaría el e-book repleto, el smartphone, (música y fotografía) y un par de cajas de Paracetamol 100grs.  Juan L. Trujillo  "Juan L.Trujillo"


Yo me llevaría el libro que acabo de empezar y que es gordito, "La Mujer Sin Nombre". Creo que como pasearé y visitaré algún que otro cráter, el tiempo se irá pasando, así que con esa lectura puede que tenga. Unas semillas de limonero y otras de pino, para dejar plantado mi paso por el planeta (¡lo mismo crecen y se reproducen!) y un buen abrigo ligero y que abrigue, que si hace frío no lo soporto. Con el calor me enfado, pero lo soporto. El frío me amilana y me encoje. En cuanto a comer, espero que los marcianos sean acogedores y me den aunque sea una langosta cocida, de vez en cuando o lo que en ese entorno, sea su similar. La casa encendida  "La casa encendida"


Me llevaría a mu hija pequeña que de esto sabe mucho, calzado cómodo y algo de color azul. Airblue  "Sueños de aire azul"


Entre otras cosas, me llevaría la doble novela de julio Verne 'de la tierra a la luna' / 'alrededor de la luna'. marte está bastante más lejos que la luna, pero en el siglo xix viajar a la luna no estaba nada mal.  Chema   "Mi mundo de papel"


Café y computadora.  Fiaris  "Pensamientos"


Música en el celular, cargador y cámara de fotos. Tampoco sé si hace frio o calor. Algunos también dicen que hay agua. No sé si llevaría campera, remera, mala, medias, ojotas, protector, lentes de sol.  Gustavo "El blog de Gus"   


Yo me llevaría el billete de vuelta para el día siguiente y no tener que esperar dos semanas; Marte tiene pinta de ser aburrido y sin nada que ver.   kirke Buscapina  "Demencia, la madre de la ciencia"



Ilustración de la Red libre de Copyright 

Texto ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.