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Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
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Tiempo estival






En  este tiempo estival estamos casi todos un poco de acá para allá,  el pc no se puede mantener mucho tiempo encendido por las altas temperaturas unas veces y otras por las grandes tormentas, así no se puede tener una continuidad por lo tanto, aunque seguiré por aquí publicaré de tarde en tarde hasta que volvamos a lo cotidiano en Septiembre.

Estéis donde estéis disfrutad lo más posible y recordad que para disfrutar sólo es necesario desearlo.





 Fotografía y texto de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.



Nueva entrada



Os traigo un nuevo enlace a mi blog de cuentos infantiles: “Cuentos de cacao”

Una vez más os invito a  mirar la vida con ojos inocentes y  pensar que todos podemos aprender cómo ser mejores, como mi protagonista,  un niño que practicaba uno de los peores defectos:  ”La mentira”, aquello que tanto mal hace.

Pinchad el enlace, os llevará a un mundo sencillo,  con bosques llenos de vida, disfrutad,  y al leerlo  ponedle la voz aquella de quien por las noches, cuando éramos niños,   nos contaba un cuento para que durmiéramos siendo felices. Y lo éramos.

Si alguno de vosotros no corristeis esa suerte seguro que conoceréis a un niño a quien  contarle este cuento,  algún día, en un futuro,  este niño os recordará con un gesto de felicidad.



Pinchando el título os lleva al blog:











… en plena noche de amor








Al fin lloré tras ser golpeada repetidamente. No quería respirar. Me había sentido  protegida en el vientre de mi madre desde el mismo momento en que me adherí a su cuerpo,  cinco días después de haber sido concebida…





En los cumpleaños se felicita a quien cumple, yo siempre he pensado que a quien hay que felicitar es a los padres porque ellos fueron quienes lograron el milagro de la vida y eso es de festejar. Digo esto porque una noche de un 13 de julio nacía yo. Hoy es mi cumpleaños.
Por lo tanto desde aquí felicito a mis padres con esta entrada que un día escribí y que si os fijáis se puede leer tal cual o comenzando por la última frase,  y es así  porque el amor, la vida, va por encima del tiempo sin guardar orden alguno. El título es principio o final  porque es el  fundamento.  

Ah¡¡ la señora tan  estilosa de la foto es mi madre, a mi padre lo llevamos en el corazón. Mientras yo soy la sombra de ellos. 






Texto y fotografía de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.



Mar






Sueño la playa.
En mi mente
persiste la marea






Fotografía y texto de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.



Los colores






Dicen que los colores no existen  sino que son sensaciones producidas por los rayos luminosos al impresionar los órganos visuales en función de la longitud de ondas.

Analicemos…“no existen porque son impresiones”. Y digo yo, ¿acaso deja de existir el cariño por ser una percepción, un sentimiento, una impresión  y por ello no poder ser medido o pesado?

¿Quién me puede negar la existencia del color amarillo? Amarillo es el Sol. De color amarillo son los limones, la pared del salón de mi casa. Amarillo es un recuerdo antiguo que tengo de una playa lejana.

¿Cómo podría haber  esperanza si no existiese el color verde? Verde es el campo, y verde las manzanas. Verdes somos todos en la ignorancia. De color verde son mis ojos.

De siempre sabemos que los atardeceres de los enamorados son naranja, los disgustos son negros y la paz es blanca.

Hay colores que nos dan fuerza, otros que nos dan calor, incluso algunos que nos dan grima. Me pregunto qué sería de la vida sin colores. Sería aburrida y apagada, ni siquiera habría pasiones porque para haber pasión tiene que existir el color rojo. Rojo es el fuego y el infierno. Roja la ira y la fuerza, así como la sangre y hasta el corazón. Se ama en color rojo.

La única explicación que encuentro a esta negativa es que los científicos tengan que justificar  su profesión y de ahí que digan estas cosas tan raras.

Pero yo no me lo creo, a mí no me engañan.





Texto y Fotografía de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.

Caminando






Pareció verle, su cara , sus pequeñas manos,  pero lo atribuyó  a su mente. Si aquél día hubiese sido puntual y le hubiese recogido a la salida del colegio, no hubiese cruzado solo  y ahora caminaría junto a ella.

En las noches de luna llena nunca observó que junto a su sombra, sobre la cal blanca, siempre había otra más pequeña  que le seguía  muy de cerca.





Texto y Fotografía de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.