RETO UNA IMAGEN, UNA HISTORIA
Participación:
Pensé que sería buen refugio, pero las alcantarillas son ahora lo más poblado de la ciudad. Decidí salir corriendo como tantos; la cuestión era hacia dónde. Todo huía de algo.
Beauséant -El artista del alambre-
Las alcantarillas siempre han estado pobladas de todo aquello que los políticos no quieren que veamos. Creo que es mejor morir en la superficie que pelear en los subterráneos ;)
Campirela -Campirela_-
Jamás sentí tanto miedo. Allí, en esa alcantarilla oliendo a ese hedor, nos tuvimos que refugiar de esa jauría humana. ¿Qué hicimos para ser atacados de ese modo?
Solo recuerdo ir con Gabriel buscando algo para comer; llevábamos días, tal vez semanas, sin probar bocado, cuando vi un trozo de pan duro en el suelo tras unas cajas; fue cogerlo y sentir mil ojos mirándonos. Corrimos y, sin saber cómo, caímos a la alcantarilla que estaba abierta; eso nos salvó la vida.
Brurata -La historia de Brurata-
"La verdad nos hará libres" nos hicieron creer, pero yo solo veo gente que corre despavorida por haberse atrevido a decirla.
¡Aquí veo una alcantarilla! Puede ser un buen escondite. Después de todo, alguien tendrá que quedar para seguir gritándola.
La casa encendida -La casa encendida-
HUYENDO DE LA GUERRA Y EL HAMBRE
Mi madre y yo vinimos atravesando adversidades indescriptibles, solo queremos olvidar, pero ahora hemos llegado a una ciudad en dónde se nos persigue a los migrantes. Nosotros solo pretendíamos trabajar y por ello lo hemos pedido en muchos lugares. Por nuestro aspecto distinto al de los que viven en la ciudad, todo se nos ha negado y ahora se nos persigue. Hemos encontrado refugio en una alcantarilla que los operarios no han dejado del todo ajustada, pero también tenemos que luchar con el mal olor, las ratas que nos desafían y con un miedo atroz que no sabemos cómo combatir.
José Antonio López Rastoll -El mirador-
ANOREXIA
Aquel payaso había dicho: "Tú también flotarás". Me asomé a la alcantarilla y grité con todas mis fuerzas que el gordo lo sería él.
Onminayas -Las palabras insolentes-
El Sol Bajo La Tierra
Los drones de rastreo acústico acababan de sobrevolar la avenida lanzando gas lacrimógeno, y la muchedumbre corría a ciegas hacia el puente norte, la única salida del sector antes del cierre de fronteras. Huían del barrido militar dictado tras la caída del gobierno. El graffiti de la pared, «La verdad nos hará libres», no era una simple pintada: era la contraseña clave que la insurgencia utilizó esa mañana para guiar a los sublevados. La líder custodiaba el USB con los expedientes filtrados del régimen, que había jurado proteger con su vida; el ingeniero vigilaba y el contacto local los guiaba por los túneles. Se habían ocultado en la alcantarilla, esperando el momento exacto para salir. No corrieron con los demás porque sabían que, posiblemente, todo fuese una trampa mortal de la policía, llevando a la multitud hacia el matadero. Mientras la muchedumbre seguía pasando por encima de sus cabezas, la líder y el ingeniero se hundían en su angustia. El tercer hombre, el contacto local, escondido en la penumbra profunda detrás de ellos, sonrió en silencio al sentir cómo empezaba a vibrar su localizador GPS.
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