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Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
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Resignación






El protagonista de mi novela cada vez me caía peor,  decidí matarlo  y concluir mi obra. No tuve en cuenta  que dramatizaba en  época de la antigua cristiandad y así antes de que pudiera escribir  “fin”, resucitó.






Texto y Fotografía de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.



Doña María




No sé por qué hoy me acuerdo de una señora a quien conocí hace ya tiempo.
Se llamaba María, o incluso se llama aún.

Era toda una señora. El hablar de ella se me hace grande.
Vivía en una silla, le gustaba pintarse y estar arreglada para él.

Un día él se fue para siempre, ella no vertió ni una sola lágrima. Sabía que era su última recta antes de llegar a meta, pero no dijo  palabra, a penas una mención, eso sí, su mirada estaba siempre con él.

Cuando le tocó el turno a ella, a través de aquél frío cristal,  tuvo la bondad de dirigirme una última mirada y una sonrisa  y es que ella regalaba ternura además de dignidad.

Repito: no me dijo adiós, sólo una sonrisa.


Texto de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.

La vida es sueño






Acostumbrado a ver la vida desde  su azotea  cuando puso los pies en el asfalto creyó vivir en un sueño, ora grato, ora insufrible. Lo extraño era no despertar.






Texto y Fotografía de ©Manuela Fernández Cacao. Reservados todos los Derechos.
Un problema meramente técnico me impide seguir publicando, espero que no sea por mucho tiempo, quizás una semana, dos.., cuestión de paciencia.

Bienaventuranza





Bienaventurados los que no piensan, porque de ellos es el reino de la tierra.





Texto  y Fotografía de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.


Paleta de colores




La vida te dibuja un paisaje, el color se lo pones tú.




Fotografía y texto de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.

En la confusión de la noche






Desde niño ocupé la habitación más bonita de la casa, la buhardilla. Tenía el  techo en vertiente con vigas vistas,  suelo rústico y una ventana a ras del suelo desde donde se podía tocar una ménsula con rostro de mujer que sostenía la cornisa. Eso si, esta figura me obsesionaba, por las noches tenía pesadillas con ella, soñaba que tomaba cuerpo, entraba y rondaba mi cama.

De casado  mi esposa insistió que ocupásemos esa misma habitación. En una ocasión me advirtió: “Tengo la impresión de que alguien entra a la sala mientras dormimos”.

Una noche me despertó su grito,  abrí los ojos y la vi sujeta  con una mano al alfeizar de la ventana, su cuerpo se balanceaba en el vacío, del mismo balanceo había deshecho parte de la cornisa y su ornamento. Conseguí asirla y ponerla a salvo. Me miró con más ardor que nunca pero su gesto resultaba  hierático y su cuerpo frío como la piedra, parecía otra.


A la mañana siguiente quise recoger del jardín que da a mi ventana los restos de cornisa pero en su lugar encontré el  camisón de mi esposa  impregnado de  su perfume.




Texto y fotografía de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.

Y pasearé a Thor…

Sé que nunca me asomaré desde las cumbres del Himalaya, ni seré de aquellos que subiéndose a una nave viaje alrededor de la Tierra.

No es probable que me quede una noche sin dormir a pié del Lago Ness para comprobar si de sus aguas surge un monstruo, ni llegaré  a cenar en ninguno de esos restaurantes que construyen ahora inmersos en las profundidades del océano.

Sin embargo estoy segura que desde la ventana donde habite veré salir el sol. También estoy segura que  pasearé  por el campo y por las calles de la ciudad entre la gente.
Y saldré a tapear y a mirar escaparates y celebraré los cumpleaños y las navidades con mi familia. 

De vez en cuando me dejaré arrastrar por las olas en  alguna playa cercana donde me sumergiré en el agua y en la arena. Y comeré en primavera fresones rojos, dulces, con mucho azúcar por encima.
Sacaré a pasear a Thor, le hablaré y escucharé lo que él me dice. Y leeré algún libro, en algún banco, en algún parque.
Me pondré mis auriculares y escucharé a Camarón, a Sabina y a la Filarmónica de Berlín.

Y por la noche, después de comprobar que está la luna allá arriba, en su sitio, me acostaré y dormiré plácidamente.





Texto de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.

Tiempos tormentosos




Cuando sientes que el mundo se te cae encima solo tienes que mirar hacia arriba y observar qué rápidamente pasan  las nubes. 



Fotografía y texto de  ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.