Calle Avenida de la Diputación 19, Campo de la Verdad
Puedo asegurar y aseguro que jamás notamos poltergeist alguno, muy al contrario fuimos nosotros, mi familia, quienes involuntariamente molestamos de forma contínua a esas personas que estoy segura estarían de nosotros hasta la coronilla (si es que en esa época ya se tenía coronilla).
Vivimos allí durante 7 años durante los cuales fuimos la familia más feliz del mundo. Una casa alegre, repleta de niños, nosotros tres y los de todo el barrio que acudían todas las tardes a la hora de la merienda (sobre todo a esa hora).
Mi hermana a esta noticia dice que los cordobeses son unos “exageraos”, que los huesos seguramente son aquellos de aceituna que ella tiraba al patio y que recuerda que tenía varios muñecos a los que les faltaban los brazos y que por mucho que buscó nunca llegó a encontrar, que seguro serán esos. Pero no es probable.
Nos hemos enterado de la noticia cuando hace unos días mi familia y yo decidimos ir a Córdoba para rememorar nuestros orígenes La verdad es que nos causó sorpresa cuando ya estando en la misma calle donde estaba ubicada nuestra antigua casa encontramos un derribo,
Luego en un bar de la zona nos especificaron que eran restos de hace 2600 años, con lo cual nos tranquilizamos y volvimos a recobrar la confianza los unos en los otros.
No dejo de pensar cuando mi padre llenaba de agua el patio para que todos los niños jugásemos, como dice mi amigo Jesav, esa es la explicación para que el hombre encontrado esté en postura fetal, vaya humedad que tendría. La verdad es que estaría diciendo: “esta gente… me ca.. en to lo que se menea”. Pobrecito con lo mala que es la humedad para los huesos.
De ruido no te quiero contar, teniendo en cuenta que la única televisión que había en todo el barrio era la que mi padre compró, y que mi madre diariamente se encargaba de difundir la programación para que los demás vecinos viniesen a mi casa, como quien va al cine, eso sí, gratis, porque en aquel entonces los vecinos eran como familia así que se com
partía lo que se tenía, o al menos nosotros así lo hacíamos. Y mientras, los de allá abajo aguantando los dibujos animados, las películas del oeste y las de romanos. Vaya tela. Por no mencionar que mi hermana cogía con las manos unos zapatos de tacones y jugaba a taconear en el suelo a todas horas, y ellos, según la profundidad del hallazgo, con la oreja pegada a la losería. Desde luego tienen el cielo ganado.Es raro que mi hermano no encontrara nada, cuenta la familia que de pequeño esconchaba las paredes y se entretenía con demás “juegos arquitectónicos” claro que si encontró algo nunca dijo nada, mi hermano siempre ha sido muy negociante y lo mismo pactó algo en su momento, ahora que lo pienso sabe mucho de historia antigua.
Pues allí nos quedábamos en la misma orilla del río Guadalquivir, por la noche a oscuras porque la calle no estaba alumbrada ni enlosada y a esto cuántas veces ha dicho mi tía: “no teníamos miedo, tu padre venía tarde de trabajar y tu madre y yo nos quedábamos solas con vosotros tres, niños como érais””” Aquí es donde se hace real el dicho de lo atrevida que es la ignorancia, ellas sin saber lo que tenían debajo de la cocina.
Como mi madre dice: "qué acompañaitos estábamos".
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Foro de la noticia "Calleja de las flores"
Primera foto procedente de ABC.es














