Bienvenidos a esta atalaya..., tomad mi mano y
contemplad mis olas


5 de noviembre de 2009

Calle Avenida de la Diputación 19, Campo de la Verdad






Hace unos meses, durante el derribo de una casa de la antigua calle Avenida de la Diputación 19, ahora Acera del río, del barrio Campo de la Verdad, de Córdoba, fueron encontrados restos humanos de la Edad del Bronce, se trata de un hombre adulto y de un niño, así como instrumentos asociados al trabajo del metal. A este adulto se le ha llegado a llamar “el cordobés más antiguo” porque es aquél más antiguo de los hallados en Córdoba. Esta noticia no tendría para mí más relevancia que la arqueológica si no fuese porque un 13 de Julio mi madre me daba a luz en esa misma casa.

Puedo asegurar y aseguro que jamás notamos poltergeist alguno, muy al contrario fuimos nosotros, mi familia, quienes involuntariamente molestamos de forma contínua a esas personas que estoy segura estarían de nosotros hasta la coronilla (si es que en esa época ya se tenía coronilla).
Vivimos allí durante 7 años durante los cuales fuimos la familia más feliz del mundo. Una casa alegre, repleta de niños, nosotros tres y los de todo el barrio que acudían todas las tardes a la hora de la merienda (sobre todo a esa hora).

Mi hermana a esta noticia dice que los cordobeses son unos “exageraos”, que los huesos seguramente son aquellos de aceituna que ella tiraba al patio y que recuerda que tenía varios muñecos a los que les faltaban los brazos y que por mucho que buscó nunca llegó a encontrar, que seguro serán esos. Pero no es probable.

Nos hemos enterado de la noticia cuando hace unos días mi familia y yo decidimos ir a Córdoba para rememorar nuestros orígenes La verdad es que nos causó sorpresa cuando ya estando en la misma calle donde estaba ubicada nuestra antigua casa encontramos un derribo, para estar seguros de que era ese el solar de nuestra casa mi madre preguntó a una trabajadora del ayuntamiento que estaba en la acera de enfrente y viene mi madre cruza la calle y nos dice de repente (mi madre es así): “me ha dicho esa chica que sí, que es el derribo de nuestra casa y que se han encontrado allí muchos muertos””” Nos lo dice así, a bocajarro y claro, inmediatamente empezamos a mirarnos las caras entre nosotros de forma sospechosa, incluso yo llegué a exclamar: “A ver quién de vosotros fue, yo no porque tenía 4 años”.
Luego en un bar de la zona nos especificaron que eran restos de hace 2600 años, con lo cual nos tranquilizamos y volvimos a recobrar la confianza los unos en los otros.

No dejo de pensar cuando mi padre llenaba de agua el patio para que todos los niños jugásemos, como dice mi amigo Jesav, esa es la explicación para que el hombre encontrado esté en postura fetal, vaya humedad que tendría. La verdad es que estaría diciendo: “esta gente… me ca.. en to lo que se menea”. Pobrecito con lo mala que es la humedad para los huesos.
De ruido no te quiero contar, teniendo en cuenta que la única televisión que había en todo el barrio era la que mi padre compró, y que mi madre diariamente se encargaba de difundir la programación para que los demás vecinos viniesen a mi casa, como quien va al cine, eso sí, gratis, porque en aquel entonces los vecinos eran como familia así que se compartía lo que se tenía, o al menos nosotros así lo hacíamos. Y mientras, los de allá abajo aguantando los dibujos animados, las películas del oeste y las de romanos. Vaya tela. Por no mencionar que mi hermana cogía con las manos unos zapatos de tacones y jugaba a taconear en el suelo a todas horas, y ellos, según la profundidad del hallazgo, con la oreja pegada a la losería. Desde luego tienen el cielo ganado.


Es raro que mi hermano no encontrara nada, cuenta la familia que de pequeño esconchaba las paredes y se entretenía con demás “juegos arquitectónicos” claro que si encontró algo nunca dijo nada, mi hermano siempre ha sido muy negociante y lo mismo pactó algo en su momento, ahora que lo pienso sabe mucho de historia antigua.


Pues allí nos quedábamos en la misma orilla del río Guadalquivir, por la noche a oscuras porque la calle no estaba alumbrada ni enlosada y a esto cuántas veces ha dicho mi tía: “no teníamos miedo, tu padre venía tarde de trabajar y tu madre y yo nos quedábamos solas con vosotros tres, niños como érais””” Aquí es donde se hace real el dicho de lo atrevida que es la ignorancia, ellas sin saber lo que tenían debajo de la cocina.


Como mi madre dice: "qué acompañaitos estábamos".




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Foro de la noticia "Calleja de las flores"
Primera foto procedente de ABC.es

2 de noviembre de 2009

Mezquita de Córdoba





Jugábamos al escondite cuando me hiciste trampa: ¡¡tu sonrisa se reflejaba en cada una de las columnas!!.
Perdí el juego.





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24 de octubre de 2009

Creo que la vida...



Creo que la vida se me va a hacer corta. Lo creo porque se da el caso de que voy aprendiendo rápido, todo lo rápido que soy capaz, pero por mucha prisa que me doy veo que el tiempo me persigue de cerca. Al final sé que acabará por alcanzarme.

Y seguro que me quedarán planes por hacer y ganas de seguir aprendiendo, no lo digo con pena, lo digo con conciencia.
Sólo espero que para ese momento haya aprendido a resignarme.

Si todo lo que hay que aprender se pudiese estudiar como carrera universitaria sería más sencillo. Se podría estudiar de noche y de día y así en unos años se podría vivir en plena experiencia. Pero la carrera de la vida es cuestión de práctica acumulable. Y eso complica el asunto.

Ahora miro hacia atrás y pienso en circunstancias vividas en las que de haber ocurrido hoy hubiese actuado de manera distinta, lo veo tan claro…, tan claro como sé que el día de mañana pasará lo mismo con lo que hago hoy.

La vida es así para todos, lo sé, pero a veces, cuando la reflexión te atrapa, hay un estremecimiento durante un segundo, un sólo segundo que es lo que se tarda en asumir lo que la vida es y cuán corta es.



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20 de octubre de 2009

Decir adiós






Renuncié al olor a jazmín,
a los grandes ventanales por donde entraba luz en las noches y sombras al amanecer.
Di la espalda a esa lumbre que ardía y ardía y no se terminaba de apagar.
Me paré en el camino,
retrocedí por mis propias huellas hasta llegar a mi punto de partida.

Le dije adiós con la mano, con mis pies, con mis ojos, con mi boca…, menos con mi alma.
No pude desprenderme de él.




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17 de octubre de 2009

Entre tantos caminos...





Entre tantos caminos como hay siempre eliges pasar ante mi puerta. Llama si quieres, desde dentro te diré que no estoy.




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7 de octubre de 2009

Con mi mano derecha






Con mi mano derecha toqué el horizonte. Toqué la línea que une el cielo con el mar. Me resultó fresca, pero menos suave de lo que esperaba. El caso es que cuando la retiré la línea había dejado de ser recta, sin duda había apretado demasiado, así que debía dejarla como estaba.

Intenté quitar con un cincel lo que excedía de la línea imaginaria, pero el cincel se resbalaba. También lo intenté con unas tijeras pero la curva se escapaba entre las hojas del instrumento. Hasta que me dio por borrar lo que sobraba con una goma, y claro que lo logré, eso sí, me quedó un poquito más baja de lo que estaba antes.

Las virutillas que salieron las guardé en mi bolsillo y es por eso que ahora siempre llevo un poquito de mar conmigo y cuando tengo calor las saco para refrescarme con la brisa que desprenden, y cuando me aburro las cojo y veo cómo el agua se escurre entre mis dedos y otras veces juego con ellas y dejo que su sal haga cosquillas en mi naríz, o pongo oído y escucho el golpeteo de las olas contra las rocas.


Estoy pensando en borrar un poco de playa y guardar las virutas en mi otro bolsillo, así, cuando tenga añoranza de ti, podré escribir tu nombre en la arena.






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