Acecho y derribo

Me tengo prohibido los recuerdos, pero hoy éstos me tendieron una emboscada y caí inocentemente.
Me los prohíbo no por malos sino por buenos.
Mi infancia fue un derroche de cariño, de felicidad, tanto que me pregunto si haber sido tan feliz es cometer pecado y debo cumplir por ello penitencia.
Primero fue el letrero de un escaparate que decía: “mapa mudo”, después una bamba en una confitería, y más tarde una maceta de jazmín. Imágenes tan simples como éstas me llevaron a tardes antiguas, tardes de deberes de colegio, de meriendas en una cocina de mesa azul y azulejos blancos. Me llevaron a un patio sevillano con niñas jugando a la comba y agua calentándose al sol. Me trajeron conversaciones conocidas, sensaciones familiares…, y ahora cuando lo cuento vuelvo a irme lejos.
No volverá a ocurrir.
No dejaré que el pasado, de nuevo, me sorprenda.
©Manly. Derechos Reservados
FOTOGRAFÍA de Andalucía en ruta















