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Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
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Merma







Érase una vez una novela de más de un millón de palabras. Acomplejada por su gordura acudió a un escritor, este le prometió que en pocas semanas le convertiría en una esbelta microficción. Y así fue pero desde ese momento se sintió desdichada.

Añoraba las escenas que tantos años formó parte de ella, las descripciones con las que había convivido, y cómo no los personajes que habían desaparecido. La tristeza le invadió a tal punto que un día alguien abrió sus pastas y vio las hojas en blanco: las pocas palabras que habían quedado, temiendo la depresión, habían huido.









Texto y Fotografía de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.




Vigila





Yo  no aconsejo nunca, a nadie, pero vigila…


No estar en el lugar equivocado en un momento inoportuno.

No rodearte de personas inapropiadas.

No acostumbrarte a palabras que no estén en tu vocabulario.

No familiarizarte  con  acciones que no sean las que tú practicas.

No perder el horizonte ni  olvidar a qué hora vives, ni quién eres,  ni qué ansías.
  

Pero vamos, tú haz lo que tú quieras. 






Texto y Fotografía de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.

Fin de fiestas ¡¡¡¡


Ya acabaron las fiestas: DABA DABA DUUUU ¡¡¡

Acabaron las comilonas con sus indigestiones correspondientes por mucho “Almax” que uno se tome; las felicitaciones de gente que ya no te acuerdas quienes son y como no los tienes en el wasap tienes que buscar a quién corresponde ese número entre tooooda la agenda; los besos que sabes que son de Judas y que el día 8/01/19 otra vez te están poniendo verde; los papanoeles  por todos los rincones de la casa, ¡de todos los tamaños!; los rastros de guirnaldas inundando el parquet…

Ya no habrá que encender ni apagar tantas luces desperdigadas por la casa que como eran 3 a 1€ nos volvimos locos comprando; ni tendremos que sacar los mantecados de la bolsa y ponerla en la cesta y luego de nuevo en la bolsa para que no se pongan duros y esa cesta ¿dónde poner esa cesta?… 

Por fin  la entrada de casa estará recogida y podré  dejar mis llaves sobre el cenicero de toda la vida y no en un huequito sobre la mesa retirando  la mula del Belén que ya le falta una oreja (la misma que pego todos los años). Atravesaré el salón a paso ligero sin temor a tirar ninguna bola del árbol que  parecen a los antiguos platos de duralex que no he visto más cachitos que salen cuando se rompen; me sentaré en el sofá sin que se me caiga encima el muñeco que por cierto ¿qué es? ¿un gnomo? mi madre, me lo trajo mi madre.

Los horarios del metro serán los de siempre, no cerrarán antes ni abrirán después, no habrá colas para pagar en las cajas de los comercios,  por la calle se andará sin los vaivenes de las bolsas que te dan… un momento… normalidad… colas en las cajas…vaivenes… bolsas… esto me suena a rebajas. Oh oh me temo que hemos entrado en tiempo de rebajas  ¿Pero no había crisis???????? Mon Dieu ¡¡¡ cuándo vendrá la normalidad ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡


Por cierto, me ha quedado turrón para detener un tren. Los vendo a módico precio.





Texto escrito por ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.







Carta a los Reyes Magos




Descubrir que los Reyes Magos no existen es un duro golpe, afortunadamente nos enteramos cuando aún somos niños porque si tal desengaño fuese a otras edades, a mí me hubiesen traumatizado para el resto, aún así algo tocadilla me dejó la noticia.


No obstante yo escribo mi carta todos los años y no os lo perdáis:  no sé por qué regla de virlis bilonguis  a mí los Reyes me traen regalos, que síiiiiiiiiiiiiii, que me los traennnn !!!. Admito que no coincide mucho con lo que pido pero se acerca bastante. Hombre,  que no coincida no se lo puedo tener en cuenta porque serán tantos los regalos que repartan que no me extraña se equivoquen. Uy si me dejaran a mí repartirlos… ¡¡la cantidad de niños que iba a haber con corbatas y  padres con tacatacas!!

A lo que voy,

Melchor, como ves este año mi carta te la envío a través de la blogosfera, si, es que este año me dio por volver al blog, si, si, esta vez va en serio, pues eso, nos nos desviemos del tema, quiero que me traigasssss… ehhhh… bueno,  salud para mí y los míos eso por descontado, con ese regalo ya cuento, ¿vale? ah y que sea para todo el año, no me traigas que me llegue hasta el mes de agosto que entonces no hacemos nada. Te lo apuntas en la frente: “salud para la casa de Manuela” (casa = familia, amigos y demás viandantes).

También me traessss…. Paciencia,  ya me queda poca, si, lo sé, me trajiste mucha el año pasado, pero es que con esto del blog se me ha olvidado cómo funcionaba, encima me ha dado por abrir otro  y  no veas la que gasto cada vez que quiero agregarle alguna floritura: que si ahora no me llegan los comentarios, que si ahora el título me sale canijo, que si la foto aparece y desaparece como el Guadiana… tú ya sabes que yo lo técnico… y claro, ya estoy tocando fondo, y el problema no es ese, el problema es que me veo tirando el pc por la ventana el día que ya no me quede . ¿Que exagero? anda, hazte tú un blog y después me cuentas.

UY, con lo que me harías toda una señora sería si me trajeses  tiempo, no sé dónde se vende y por mucho que lo busco no  encuentro, te aseguro que  raciono el que tengo pero aún así, no hay  día que me alcance.

Por trabajo no te preocupes que para eso ya me las apaño yo sola, no, de verdad, eso no me traigas que ya no doy abasto, insisto: NO.

En cuanto a amor tampoco, es lo que me regalan durante todo el año mi familia y quienes me rodean, así que no me traigas tú también porque de tanto no me va a caber en casa.

 Pues ya sabes lo que quiero este año. Saluda de mi parte a Gaspar y a Baltasar y  abrigaos  que está haciendo mucho frío y estáis ya muy mayorcitos.
Ale, besitos a los tres.

Manuela.





Texto de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.


Organigrama de las doce campanadas









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©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados

Nace un blog


Aprovechando estos días navideños propongo que busquemos dentro de cada uno de nosotros el rescoldo de nuestra infancia, la ilusión, la capacidad de sorprendernos, la imaginación…

Para eso y con esta escusa, estreno blog. Su  nombre es: "Cuentos de cacao".
Un blog dedicado exclusivamente a cuentos infantiles porque los niños se merecen un mundo aparte, un mundo sólo para ellos, un mundo dulce, de chocolate.

El enlace  lo tenéis pinchando aquí, en su cabecera:



Y el primer cuento, como no podía ser menos en estos días, es un cuento navideño y comienza así...




La niña de las trenzas de oro

     Érase una vez una niña  con unas trenzas tan  largas como el invierno y tan rubias como el mismo sol. 
    Vivía muy feliz con sus padres en una casa donde todo era alegría y dicha, hasta que  un día  la madre le dijo: «Vas a tener un hermanito, tendrás que quererlo y cuidarlo» A partir de ese momento todo fue distinto.
     Desde el mismo día en que nació el hermano la niña  tuvo que compartir de su padre los abrazos que él le daba y el cuento que le leía frente a la chimenea. Cuando por las noches la madre le daba un beso ya no solo era para ella. Ya todo tenía que compartirlo y le sabía a poco, los celos no le dejaban descansar así que por despecho  le hacía al hermano todas las trastadas posibles: le escondía los juguetes, cuando rompía algo decía que había sido él y las burlas que le dedicaba  eran constantes.