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Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
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17 de enero de 2016

Avatares eventuales

A continuación  otro relato cuya técnica ya vimos en este blog hace unas entradas. La cuestión es escribirlo entre dos personas. El principio lo escribe un autor, en este caso Sergio Gaut Vel Hartman  y el desenlace otro, en este caso yo. 

El fragmento de Sergio Gaut Vel Hartman está en letra cursiva y el mío en negrita (no por más importante,es evidente, sólo porque lo distingáis)

Encontrareis más relatos escritos a cuatro manos en "Bificciones"




Avatares eventuales


Etelvina Luzuriaga Menezes, ochenta años, viuda y virgen, conoció a Jürgen Kruchuzov en uno de esos lugares de Internet para solas y solos. Por cierto la anciana que se presentó como Vanesa Del Río, de diecinueve años, y puso la foto de una modelo sueca que encontró en un sitio de rubias espectaculares. Y también hay que resaltar que Jürgen no era el verdadero nombre del estibador correntino Indalecio Soto, depredador serial de damiselas un poco perturbadas. No obstante, merece destacarse que dos falsedades pueden hacer una verdad. Vanesa y Jürgen se enamoraron perdidamente, dejando a Etelvina e Indalecio relegados a un segundo plano, dotándolos de una suerte de inexistencia.
Pero el amor siempre pide más y el ciberespacio ya no les era suficiente. Ciegos por el deseo decidieron quedar una noche.
La cita sería en un hotel, ella aguardaría en la habitación dejando entornada la  puerta, él entraría en silencio y  entre sábanas fundirían su amor.
Esa noche llegó y en la penumbra, con la complicidad de las sombras, Indalecio  se dirigió al lecho donde entre cojines y dosel intuía reposaba su amada. Sus pasos  retumbaban en los oídos de Etelvina que sin verle iba notando su presencia cada vez más cerca. Cuando llegó  junto a ella, muy suavemente, se inclinó hasta apenas rozar sus labios,   después unieron sus manos,  y sus caderas más tarde, y comenzaron a tocarse y a besarse desenfrenadamente y  sus latidos se hicieron uno, sin hablar,  en la connivencia de la noche. Sus cuerpos sudaban y respiraban a un ritmo como jamás antes. Se sentían etéreos, espíritus sin cuerpo. Se oyó: “Jürgen, he esperado toda mi vida a alguien como tú,  vayámonos lejos”. Y tomados de la mano, desnudos,  irguieron sus cuerpos y muy pausadamente fueron desapareciendo  en la bruma  que entraba por la ventana, hasta sólo verse  por ultimo el destello de una melena larga y rubia.

A la mañana siguiente el forense certificó la muerte por parada cardiaca de dos ancianos en la habitación del hotel.




©Sergio Gaut Vel Hartman y Manuela Fernández Cacao


15 de diciembre de 2015

Apocalipsis

El ángel hizo sonar la trompeta y todo fueron batallas y cataclismos. Vinieron los jinetes con sus plagas y los hombres se vieron abocados al exterminio, hasta llegar el día del fin del mundo. Los muertos salieron de sus tumbas y del fondo del mar y todos juntos se postraron ante el Señor en espera de la vida eterna prometida. Dios habló:

—¿En verdad creísteis, después de haber matado a mi hijo, que ibais a tener juicio?.

La tierra se abrió y tanto justos como pecadores cayeron a las llamas profundas.
El silencio se hizo y con él la soledad de Dios.





Texto  de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.




30 de noviembre de 2015

8 de noviembre de 2015

El juramento

Mi marido era médico en un hospital. Un día puso empeño en adoptar a una niña cuya madre, viuda, había muerto en el parto. Me convenció. Él mismo tuvo claro el nombre que ponerle: Ruth. Según crecía, el parecido físico que adquiría con él era asombroso, tanto que con mucho sigilo tomé muestras y mandé analizarlas para saber el ADN de ambos. Hoy he recibido los resultados. 

Recuerdo el día en que Ruth cumplió 15 años, le dije que al morir sus padres nosotros la habíamos adoptado, ante su desconcierto, le juré que no había más verdad ni más mentira en su vida que esa y, que de no ser cierto, cayese sobre mí una desgracia. 

Estoy segura que la muerte de mi marido parecerá un accidente.





Texto de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.

30 de octubre de 2015

Noches de Halloween


                                                      ¿Truco....



...o trato?






Fotos de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.

16 de octubre de 2015

Bumerán

Las injurias que de mí propagó me envenenaron la sangre. 
Besarle fue suficiente para matarle con su propia toxina.




©Manuela Fernández Cacao. Reservados todos los Derechos.

28 de septiembre de 2015

La vida es un carnaval

El alcalde propone hacer cambios en el hospital del pueblo: pintar las paredes de colores, vestir las enfermeras de trapecistas y los médicos de domadores. Todos los lugareños están de acuerdo menos el delegado de la provincia, que aduce ser suficiente chanza nacional el haber pintado el consistorio como un barco y vestir los concejales de piratas.



©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.