.
Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
.
.
.

28 de marzo de 2014

Mi perrita Blanquiña

Tengo una perrita que se llama Blanquiña. Me despierta por las mañanas y me hace compañía todo el día.
Hace lo que yo hago: si yo como come ella, si yo bostezo bosteza ella y si yo me resfrío se resfría ella y estornudamos las dos.

Creo que es pastor alemán, lo que no sé es el tamaño que tendrá porque no quiere dejarse  ver, ni siquiera por mi.

Su padre se llama Ernest y es perro policía. Es muy bueno. Viene por las noches a casa, ya tarde, y como es policía abre la puerta él solo. Yo no le escucho porque cuando él viene yo ya  me he quedado dormida leyendo, así que él entra despacito a mi habitación y me apaga la luz.

Cuando voy por la calle, Blanquiña, siempre me acompaña y al ir a comprar la gente me pregunta por ella, yo les digo que la llevo en mis hombros como si fuera un corderito, ella se sube sola, no sé bien cómo lo hace pero el caso es que pone su cabeza sobre mi hombro derecho y sus patas sobre el izquierdo. Y me preguntan: ¿no pesa? Pero no, mi perrita no pesa en absoluto.

Es una perrita muy inteligente. Está aprendiendo a dar masajes, la están enseñando, aunque no sé quien la enseña ni cuándo, pero lo sé y de hecho a mí, cuando llego a casa me da masajes en el cuello porque llego rota.

Lo que no me gusta es que cuando voy por la calle todos los perros con los que me cruzo se acercan a mí, seguro que notan que yo tengo uno porque los perros se dan cuenta de eso enseguida. A mi me da mucha rabia así que voy a ir al médico para que me de algo y no me pase más.

Sí, mi perrita se llama Blanquiña y no la cambio por nadie.



Dedicatoria: Por y para Nieves.

©Manly




14 de febrero de 2014

14 de Febrero

Llegó el día de San Valentín y un año más le envió un ramo de sus flores preferidas. Esta vez  las rosas llevaban una nota: “Ya pagué mi condena, nada comparado a la que viví contigo antes de dispararte. Continúa pudriéndote en paz”.



©Manly

7 de febrero de 2014

Anhelo

En su 72 aniversario pidió un deseo: quería ser madre. A los nueve meses tuvieron que extirparle la vesícula y los médicos se la dieron en un frasco. Ella en su casa le puso el nombre de Esther y le acomodó una habitación. Diariamente la acunaba, le hacía mimos y le contaba cuentos, pero no crecía.  Se dirigió al pediatra para consultarlo y de allí la llevaron  ante un psiquiatra. A la pregunta decisiva para ser internada confesó que era consciente de la farsa, todo había sido fruto de sus ansias por tener una hija  y la dejaron marchar. Ya en su casa, dirigiéndose al apéndice  dijo: “Te pido perdón, siempre supe que eras niño,  a partir de ahora te llamaré Antonio y te vestiré de azul.




©Manly

10 de enero de 2014

Geometría

Líneas paralelas son aquellas que viajan acompañadas unas de otras. No saben hacia dónde se dirigen, y se les olvidó de dónde vienen, pero saben que nunca estarán solas. A veces se miran sin decir nada, a veces se hablan… y siguen adelante.

Líneas perpendiculares son las que un día se cruzaron y no se volvieron a ver más,  pero jamás se olvidaron.

Líneas continuas son las que siempre tienen la misma actitud. Vulgarmente llamadas cabezotas

Líneas discontinuas no saben lo que quieren, son indecisas no pudiendo uno fiarse de ellas. Cuando se las necesitan… nunca están.

Líneas tangentes se tocan, se perciben, se ven, pero deben seguir caminos distintos. Nunca se detienen por nada ni por nadie.



©Manly







26 de diciembre de 2013

Noches sin luna

Hay noches que no tienen luna. En ellas, todo se vuelve oscuro y aburrido.
En una sola hora los cuentos pierden sentido,  los príncipes se convierten en ranas, las princesas no despiertan y las varitas mágicas dejan de brillar.

La distancia se apodera de los cuerpos y el silencio reina.
Se esfuman las sonrisas y los gestos se hacen rancios.

Sólo una conversación, la que podía haber sido.



©Manly