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Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
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22 de enero de 2015

Entre frambuesas

Soñaba que entre frambuesas y matorrales me encontraba cuando un sugerente olor a romero me apartó de la fantasía. 
Ya en vigilia observé que mis brazos eran ramas, mis dedos hojas, mi cuerpo tronco y unas raíces brotaban de mí hundiéndose entre las sábanas. Miré al otro lado de la cama y no estabas. 
Entonces decidí volver a dormir por si en mi sueño tú me buscabas.



©Manuela Fernández. Todos los Derechos Reservados.

14 de noviembre de 2014

Calor en el parque

Desde el momento en el que le vi por primera vez me cautivó. Su porte, su firmeza al andar. Se acercó y envolviéndome con sus arrumacos me sedujo. Nos  fuimos a una zona más  discreta y allí, bajo la sombra de un árbol me dejé hacer. Fue el primero de nuestros  encuentros. Solo esperaba que fueran las 5 de la tarde para volver a sentirle. Pero a la semana dejó de acudir. Fruto de nuestra pasión vio la luz una hermosa criatura que se parecía mucho a él, pero  un día que yo le amamantaba me lo arrancaron de mi seno y  desapareció de mi vida. Después de unos meses de soledad y desesperación, volví a ver a mi amante furtivo,  paseaba por mi calle, yo aún le deseaba. Corrí hacia  él pero estaba muy cambiado, se quedó inmóvil, creo que ni siquiera me reconoció y preguntándome el porqué del cambio escuché a su dueño decir al mío: “Ya castré a mi perro, te doy la dirección…”



©Manly Todos los Derechos Reservados

24 de octubre de 2014

Nuevo final para el Flautista de Hamelin

Apartados de sus familias, los niños crecieron sin los mimos de una madre, sin las carantoñas de un padre. Ante tal infelicidad,  siempre creyeron ser víctimas de la venganza del flautista, y así, una vez que fueron mayores le procesaron y  condenaron a pena de muerte.

Llegado el momento de la ejecución y como cualquier otro condenado, el flautista tuvo derecho a una última voluntad. El juez se temió lo peor: el reo pidió una flauta.



 ©Manly  Todos los Derechos Reservados.

8 de octubre de 2014

Decir adiós

Renuncié al olor a jazmín.
A los grandes ventanales por donde entraba luz en las noches y sombras al amanecer.
Di la espalda a esa lumbre que ardía y no terminaba nunca por apagarse.
Me paré en el camino, ya no seguí por él.
Retrocedí por mis propias huellas hasta llegar a mi punto de partida.

Le dije adiós con la mano, con mis pies, con mis ojos, con mi boca.., menos con mi alma.
No pude desprenderme de él.




©Manly. Todos los Derechos reservados.

25 de septiembre de 2014

Flama

Érase un texto que relataba cómo ardía él mismo. Decía así: “soy un microtexto que desvanece entre las llamas de su propio destino”. 
Fue criticado de absurdo y quemado por inservible.




©Manly