Una de las fases más tediosas de publicar un libro es la revisión
del manuscrito.
Lo es porque somos muchos los autores que no le ponemos fin,
detrás de una revisión, siempre viene otra y cada vez que lo leemos encontramos
una frase que mejorar, una idea que matizar…
Es importante poner una fecha límite. Si no lo hacemos,
llega un momento en que seguir corrigiendo aporta menos valor que avanzar.
No podemos caer en el bucle de la revisión permanente. Hay
que lanzarse: publicar y comenzar una nueva obra. Ese es el verdadero progreso,
no el estancamiento.

¡Totalmente de acuerdo! Si ya de por sí es un reto enorme escribir y plasmar las ideas, dar el manuscrito por terminado es una de las partes más complejas. Tu entrada es un excelente recordatorio de que la perfección no debe convertirse en una excusa para el estancamiento. ¡Hay que lanzarse! Bs.
ResponderEliminarSolo Yo
EliminarTal cual.
BEsis.
Hola, Manuela.
ResponderEliminarEstá bien revisar una y otra vez, pero si nadie diera el paso no habría libros publicados. Da buen resultado que lo revise alguien de fuera, siempre ven más cuatro ojos que dos, ja ja ja
Un abrazo y buen fin de semana.
Marisa
EliminarY te digo más, incluso revisándolo alguien, hay ocasiones en las que algo se escapa :))
ABrazos