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Los libros no suman páginas, suman historias

 





¿Sabéis que los libros guardan historias de quienes los leen? Os cuento…

Hace un tiempo caminaba por mi barrio cuando vi que alguien debía estar vaciando su vivienda y había dejado junto a un contenedor un montón de enseres, entre ellos dos libros. Me faltó tiempo para rescatarlos de las fauces del exterminio.

Al llegar a casa comencé a hojearlos. Nadie se había detenido a revisarlos y encontré entre sus páginas un recibo de gas que me permitió identificar a sus antiguos dueños: una pareja que había decidido unir sus vidas ya siendo muy mayores.
Pero la historia está en el otro libro.

En sus hojas de cortesía alguien había escrito a mano una especie de confesión. Hablaba de la confianza que había depositado en la otra persona y de cómo una fotografía se la había arrebatado. Un texto lleno de tristeza, decepción y desamor, escrito a lápiz, con tachaduras, algunas palabras ilegibles…

Nunca he contado esta historia y lo hago aquí porque jamás sabréis de quién hablo.

Durante meses me pregunté qué hacer con el libro. Por un lado me resultaba emocionante conservarlo, pero al mismo tiempo me hacía sentir que estaba guardando algo demasiado íntimo que no me pertenecía. He estado así varios meses hasta que decidí, por falta de espacio en casa, quedarme solo con los libros especiales —los que me regalan, los dedicados, los que releo…—Entonces supe que este también debía quedarse. Porque este libro no es solo una novela de Almudena Grandes, es también testigo y sustento de otra historia muy real.



Compramos, rescatamos libros de segunda mano buscando la historia que escribió un autor, pero sin saberlo nos llevamos también un fragmento de la vida de quien lo leyó antes. Un subrayado, una dedicatoria, una flor seca, un billete de tren… o como es este el caso: el rastro emocional de una persona.

Soy incapaz de abandonar un libro a su suerte porque los libros son seres vivos, son seres que crecen con la huella que deja cada lector.


Manuela_ferca


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20 comentarios:

  1. ¡Qué bueno! La literatura dentro de la literatura.
    Yo me encontré un billete de metro del año 76 dentro de la Metamorfosis. Entonces iba a la universidad. Lo lógico habría sido encontrar una cucaracha disecada. Un buen tema: qué encontraste dentro del libro. El libro que guarda otras historias.
    Saludos.

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    1. Cayetano
      Qué cosas se te ocurren, una cuca... cucara... uffff si me encuentrara yo eso salía corriendo y daba la vuelta al mundo en ochenta días no, en dos días.
      SAludos.

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  2. Nem todos têm a mesma preocupação.
    Os livros devem ser guardados porque são testemunhos de vidas e de épocas.
    Abraço de amizade.
    Juvenal Nunes

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    1. Juvenal
      Claro que sí, pero a veces, el problema es el espacio y es cuando hay que elegir.
      ABrazos.

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  3. Y que verdad más grande.
    Cada libro guarda la historia de su autor y de cada persona que lo ha leído
    Un abrazo feliz semana 😘

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    1. Campirela_
      Sí, el problema viene cuando la historia del antiguo lector es que le faltaba una hoja para anotar algo. No soporto los libros pintorraqueados :((
      ABrazos

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  4. Yo, de joven (y no por ser joven sino por mi precaria economía) solía comprar libros en librerías de viejo o simplemente libros de segunda mano, y en más de uno encontré anotaciones que me intrigaron. Todavía los conservo, pues para mí tienen un valor especial. Lo que nunca me ha asado, hasta ahora, es encontrarme libros en la calle, abandonados, pero sé de quien si le ha ocurrido y se los llevó a casa.
    Un abrazo.

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    1. Josep
      Yo muchos. Algunos tirados, lo cual no lo entiendo porque dentro de mi barrio hay dos puntos de intercambio. Otros en los bancos, esto ya sí es razonable.
      ABrazos

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  5. Una bonita historia. Los libros cuentan su historia pero, tienes razón, también guardan la de sus lectores, tantas historias como lectores, lo que sintieron al leerlo pero, también, lo que ocurría en sus vidas al hacerlo. Unas criaturas extrañas, los libros.

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  6. El autor deja en sus escritos hebras de su vida en lo que escribe y el lector también deja las suyas, por eso los libros son tan importantes. El problema que tienen es la falta de espacio. Si hubiera conservado todos los libros que he leído llenaría una casa entera, solo con ellos.
    Muy bonita tu reflexión de hoy
    Un abrazo

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    1. Brurata
      Y el trabajo que lleva mantenerlos limpios: sacarlos de la estantería y limpiar esta, airearlos, quitarles el polvo, recolocar los nuevos, ahora no caben todos los de historia aquí, ahora este no sé dónde ponerlo... Cuando son estantes y estantes...
      ABrazos

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  7. Yo tengo muchos libros subrrayados y anotados... A veces, he querido donar algunos a bibliotecas y no me los han admitido por ese motivo.
    Así que han vuelto a casa.
    Un saludo, amiga.

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  8. Así es cuantas historias reales, cuanta huella tienen entre sus páginas, una verdad auténtica.
    Feliz fin de semana.
    Saludos.

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    1. José Antonio
      Historias algunas que por ser invisibles no dejan de estar ahí.
      SAludos y buen finde también para ti.

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  9. Interesante reflexión. Es cierto que, cuando compramos un libro de segunda mano o que nos han dejado, sentimos en sus páginas esa pátina, ese resquicio, esa huella de los dedos que las manejaron, así como las anotaciones y subrayados que de algún modo nos hablan de él, de sus intereses, de lo que le chocó....
    Muchísimas gracias, Manuela, y muy buen verano.

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  10. Conservar algunos libros es conservar un dolor, por eso algunas personas los descartan; otros lo hacen por ignorancia supina, o vaya a saber qué motivo (al menos podrían intentar venderlos en lugar de tirarlos).
    Me ha pasado de encontrar notas, hojas de árboles, boletos de transporte públicos, cartas, recortes de diarios, fotos, billetes viejos; hay una historia que nunca podremos revelar detrás de cada una de estas cosas.

    Saludos,
    J.

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    1. José A.
      Yo digo que los libros son como bolsos, antes de prestarlos (yo ni loca) de llevarlos a un punto de intercambio (con todo el dolor de mi corazón) hay que mirar lo que llevan dentro.
      SAludos.

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