.

Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
.
.
.

Anhelo




Hoy día de la madre felicito  a todas ellas por ser como son.

Precisamente este microrrelato dedicado al instinto maternal abre mi libro "Exprimiendo historias" enlazado en la columna derecha de este blog.



Anhelo


En su 72 aniversario pidió un deseo: quería ser madre. A los nueve meses tuvieron que extirparle la vesícula y los médicos se la dieron en un frasco. Ella en su casa le puso el nombre de Esther y le acomodó una habitación. Diariamente la acunaba, le hacía mimos y le contaba cuentos, pero no crecía.  Se dirigió al pediatra para consultarlo y de allí la llevaron  ante un psiquiatra. A la pregunta decisiva para ser internada confesó que era consciente de la farsa, todo había sido fruto de sus ansias por tener una hija  y la dejaron marchar. 

Ya en su casa, dirigiéndose al apéndice  dijo: “Te pido perdón, siempre supe que eras niño,  a partir de ahora te llamaré Antonio y te vestiré de azul.

 






Texto y Fotografía de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.
Ilustración bajada de la Red libre de copyright.


23 comentarios:

  1. Queda claro que la psiquiatría no es una ciencia exacta. ¡Qué sabrán ellos!

    ResponderEliminar
  2. Hola Manuela. Que historia más sobrecogedora, triste, muy sentida.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Impresionante tu relato y tu protagonista linda para hacerle un monumento.

    ResponderEliminar
  4. Bellisimo, me encanto la primera vez y otra vez me sigue llenando el alma, que preciosidad . Un feliz día de la madre.

    ResponderEliminar
  5. Pobrecilla. Una historia agridulce, con su parte de ternura.
    Un saludo, Manuela.

    ResponderEliminar
  6. Menuda historia, al menos pudo volver a casa.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. A veces podemos confundir deseo con obsesión, muy bien llevado al extremo.
    Enhorabuena.

    ResponderEliminar
  8. Que tristeza,la mente se dispara y nunca se sabe hacia donde va,abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Que bueno es. Antonio, por fin, estará contento.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  10. Historia desgarradora, la obsesión puede llevar a estas dañinas consecuencias.
    Besos.

    ResponderEliminar
  11. Me encantó y enterneció ese relato de tu libro amiga mía. Al igual que el resto. Muchos besos y gracias por tus relatos. Tienen magia 💞

    ResponderEliminar
  12. Cada uno lleva sus traumas como mejor puede, pero no sé si es la mejor manera de afrontarlos :) yo habría probado con un perro o un gato....

    ResponderEliminar
  13. Me parece fantástica la narración, y cuando digo ese calificativo me refiero a maravillosa, y a la vez triste. La mente no se deja engañar, tiene fuerza suficiente para hacer creer en el engaño.
    Me ha gustado.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  14. Un micro muy bueno.
    Las obsesiones conducen a situaciones anómalas e incluso perniciosas. Una vez me dijeron que expulsar una piedra del riñón era tan doloroso como un parto. A la pirmera piedra que expulsé estuve tentado de bautizarla con el nombre de Petra, ja,ja,ja.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  15. Tuvo la habilidad suficiente para salir airosa de la consulta...

    Lo demás poco importa. "Creencias" como las suyas, abundan en la sociedad de hoy en día. Pero son tantas, y absurdas, y afectan a tanta gente, que "pasan" desapercibidas.

    Abrazo Manuela. Bonita historia.

    ResponderEliminar
  16. el azul mi color preferido cuando me visto

    ResponderEliminar
  17. Sigue siendo una madre como cualquier otra, de lo más preocupada y responsable, solo que su bebé murió antes de nacer y no después.

    Va un abrazo.

    ResponderEliminar
  18. Es un micro, genial, de los tuyos. Tiene mucho de misterio y algo de intriga, casi como todo en la vida. Algunas veces los sueños se hacen realidad. Pero en general, vamos dando pasos para aceptar las cosas como son.
    No parece que sea fácil ser madre. Pero ella nos ha enseñado casi todo sobre la vida, o ha puesto las pautas para que lo descubramos, incluso cuando ellas aunque estén ya no nos conozcan o definitivamente, se hayan ido.
    Desde fuera, podrían calificar la proyección de su ternura, de locura. Pero supo dar un capotazo al aislamiento y volver a su casa. ¡Qué valiente!
    Felicidades a las madres, se encuentren donde se encuentren, ¡son parte de la vida!
    Las creadoras de historias también, claro, Manuela.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  19. Hola Manuela , un relato muy bueno y un poco duro ,ya que como dicen por ahí riba las obsesiones no son buenas.
    Te deseo una feliz noche , besos de flor , del baúl de mis libros y juguetes.

    ResponderEliminar
  20. El final me ha hecho reír Manuela, la obsesión por se madre puede llegar a estos extremos.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  21. Al menos pudo remedar su error.

    Saludos,

    J.

    ResponderEliminar
  22. Jajaja Manuela me ha encantado, me ha hecho sonreír el final aunque el trasfondo sea amargo. Siempre escribes de una forma original muy especial la verdad, me requetechifla!! :D

    ResponderEliminar

Los mensajes que contengan insultos, palabras soeces o sean anónimos no serán mostrados.