En cualquier manuscrito, especialmente en un microrrelato
donde cada palabra cuenta, conviene detenerse a examinar los adjetivos que
hemos utilizado.
Un adjetivo es una palabra que puede ser prescindible si el
sustantivo es el adecuado.
Ejemplo:
.-Era un hombre muy viejo
// Era un anciano.
.-Le sorprendió una lluvia muy intensa // Le sorprendió un aguacero.
A menudo, la palabra exacta tiene más fuerza que un sustantivo acompañado de un adjetivo. Otras veces no y el adjetivo aporta un matiz esencial que el sustantivo, por sí solo, no ofrece.
Si quieres saber cómo hago yo para asegurarme de que no sobra, elimino el adjetivo y releo la frase. Si el texto no pierde información ni fuerza, es que ese adjetivo estaba de más. Si por el contrario ha desaparecido un detalle significativo, entonces ha demostrado que merece su sitio y vuelvo a añadirlo.
La cuestión es que la lectura gane fluidez, no de declararles la guerra.
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