Libro de relatos donde las historias aparentemente sencillas
se adentran en zonas más hondas de lo que parece a primera vista.
La obra mezcla realismo y simbolismo con naturalidad, sin
grandes acontecimientos ni giros espectaculares, pero con situaciones que
terminan por alterar la vida de los personajes. Personajes corrientes, en vidas
sencillas, dentro de tramas casi lineales.
La lectura no resulta fluida debido a que las frases, en
muchas ocasiones, son sumamente largas, construidas a base de oraciones
subordinadas enlazadas por comas. Tampoco el léxico ayuda, palabras gruesas que
obligan a leer despacio.
Su estilo es cargado, sumamente descriptivo, tanto que exige
mucha atención. Aunque también es cierto
que esto contribuye a crear una atmósfera densa, coherente al mundo que retrata
que aunque sencillo, es espeso.
Al final del libro queda la impresión de que las verdaderas
vicisitudes no son hechos extraordinarios, sino el desgaste natural de la vida.
Personalmente, y esto ya es cuestión de gustos, encuentro
estos relatos muy lineales. Prefiero los relatos con giros, que asombren, que
dejen huella al final de la lectura, que cuando se cierra el libro, al día
siguiente, al otro, aún retumbe el eco de la historia. En este caso, no he
tenido esa impresión.
¿Alguien en la sala lo ha leído?
.

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