El lector debe intuir el contenido de un libro con solo mirar la portada.
En ese primer vistazo debería quedar claro el género, tono y a quién va dirigida la obra. Si no lo hace, el libro parte con desventaja.
Sé que para muchos autopublicados no siempre es posible contratar a un diseñador profesional.
Por eso muchos recurren a fotografías propias y bancos de imágenes.
La consecuencia es que se ve poco profesional: títulos difíciles de leer, imágenes de baja calidad…
Publicar una obra con una portada descuidada es un error enorme: puede hacer que el lector ni siquiera se acerque al libro.
Errores que suelo ver en algunas portadas:
—Textos poco legibles.
—Imágenes poco nítidas.
—Carátulas recargadas.
—Títulos y subtítulos excesivamente largos.
—Contraportadas que cuentan demasiado.
—Carátulas que siguen tendencias sin personalidad propia.
Una mala portada no convierte un libro en mala obra, pero sí puede alejar al lector a que lo descubra.
Manuela_ferca

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