Imagen de Mrexentric en Pixabay
RETO UNA IMAGEN, UNA HISTORIA
Participación:
✍️Escribe en comentarios lo que te inspire la imagen que ilustra esta entrada. Máx. 100 palabras.
👉Yo lo subiré al cuerpo de entrada junto a tu nombre y en el caso de que tengas blog o web, su URL.
Aquí no hay ganador, porque la creatividad no es cuestión de competencia; aquí el objetivo es crear juntos.
Recuerda:
📩Si te mueve la creatividad y quieres participar en futuros retos, inscríbete por correo a las nuevas publicaciones de este blog: Dama de agua.
Juntos haremos comunidad compartiendo historias que sorprendan y emocionen.
¡Anímate y deja tu microrrelato, poesía, haiku... !
Y ahora, adelante...
Para romper el hielo traigo a Kenzaburo Oe, Premio Nobel de Literatura
"Era el amanecer"
Cayetano - La tinaja de Diógenes-
Llegó la hora.
En su soledad, el hombre subió hasta la cima de la montaña y allí, cerca del cielo, esperó pacientemente la llegada de la barca de Caronte, abriéndose paso entre las nubes.Onminayas -Las palabras insolentes-
... y al séptimo día se cruzó de brazos. Y disfrutó.
Erik -Noctambia-
Simplemente por asociación de ideas me viene cuando me siento en mi lugar favorito de pensar los días en que la niebla esta por debajo de él, y en esos instantes vuelven mil imágenes de tiempos anteriores que mágicamente se superponen a esos algodones que son las nubes desde arriba y que naturalmente ahora ya siempre serán buenos, buenos recuerdos porque los malos con el paso del tiempo terminan por disolverse.
Campirela_ -Campirela-
El joven alcanzó la cima justo cuando el cielo se cubría de nubes grises. El viento frío le golpeaba el rostro, pero él permanecía firme, contemplando el infinito como si buscara una respuesta escondida entre las sombras del horizonte. Allí arriba, el mundo parecía detenerse. No había ruido, solo el murmullo lejano de la montaña respirando. En ese silencio inmenso comprendió que no había subido para escapar, sino para encontrarse. Y mientras las nubes se arremolinaban sobre su cabeza, sintió que algo dentro de él también empezaba a despejarse.
Rebeca Gonzalo -Crónicas de la loca que cazaba nubes-
Y allá en lo alto, con las nubes a sus pies, y el sofoco tras el ascenso, se rindió a la paz que tanto llevaba buscando.
Cristina -Espacio Universal-
A veces es necesario un tiempo a solas, para desconectar la mente, y buscar un lugar donde la mirada se pierde en el horizonte que se desvanece en el cielo o en el silencio que se cuela entre las palabras, es allí donde a veces encontramos lo que buscábamos. En ese límite entre lo visible y lo invisible, entre lo que se toca y lo que se intuye, la mirada interior se expande y el alma percibe lo que los ojos no alcanzan a ver.

El joven alcanzó la cima justo cuando el cielo se cubría de nubes grises. El viento frío le golpeaba el rostro, pero él permanecía firme, contemplando el infinito como si buscara una respuesta escondida entre las sombras del horizonte. Allí arriba, el mundo parecía detenerse. No había ruido, solo el murmullo lejano de la montaña respirando. En ese silencio inmenso comprendió que no había subido para escapar, sino para encontrarse. Y mientras las nubes se arremolinaban sobre su cabeza, sintió que algo dentro de él también empezaba a despejarse.
ResponderEliminarUn buen fin de semana.
Gracias, por la iniciativa. Besotes.
Simplemente por asociación de ideas me viene cuando me siento en mi lugar favorito de pensar los días en que la niebla esta por debajo de él, y en esos instantes vuelven mil imágenes de tiempos anteriores que mágicamente se superponen a esos algodones que son las nubes desde arriba y que naturalmente ahora ya siempre serán buenos, buenos recuerdos porque los malos con el paso del tiempo terminan por disolverse.
ResponderEliminar... y al séptimo día se cruzó de brazos. Y disfrutó.
ResponderEliminarSaludos Insolentes!!!
Onminayas, probablemente no te acuerdes de mí y mucho menos de mi blog.
EliminarTe seguí hace años y luego te perdí la pista. En parte porque yo también me perdí de mí misma.
¡No sabes qué alegría he sentido al coincidir en este rincón contigo, maestro!
Llegó la hora.
ResponderEliminarEn su soledad, el hombre subió hasta la cima de la montaña y allí, cerca del cielo, esperó pacientemente la llegada de la barca de Caronte, abriéndose paso entre las nubes.
A veces es necesario un tiempo a solas, para desconectar la mente, y buscar un lugar donde la mirada se pierde en el horizonte que se desvanece en el cielo o en el silencio que se cuela entre las palabras, es allí donde a veces encontramos lo que buscábamos. En ese límite entre lo visible y lo invisible, entre lo que se toca y lo que se intuye, la mirada interior se expande y el alma percibe lo que los ojos no alcanzan a ver.
ResponderEliminarUn abrazo.
Y allá en lo alto, con las nubes a sus pies, y el sofoco tras el ascenso, se rindió a la paz que tanto llevaba buscando.
ResponderEliminarP.D: como no veo la fecha de la publicación no sé si llego a tiempo o no, pero pruebo suerte.