Evita, Ena la novela -Dos formas de acercarse a la historia-

 



Evita -Ernesto Frers-

Ena, la novela -Pilar Eyre-

 

 

El comienzo de Evita, de Ernesto Frers, es tremendo. Abren el féretro de Eva Perón. Desde ahí, el relato nos arrastra al pasado. Ya en el inicio el autor advierte que se trata de una historia novelada, que no hay que buscar datos exactos ni rigor académico.  

 

Ena, la novela, de Pilar Eyre, comienza en un momento en el que Ena, Victoria Eugenia de Battemberg, esposa de Alfonso XIII, es consciente de la infidelidad de su marido. Desde ahí se abre paso el recuerdo. Recuerdos a los que se le une una avalancha continua de datos, fechas, nombres, árbol genealógico, una acumulación de información que acaba por desorientar al lector y saturarlo.

 

Evita, mantiene una coherencia clara, una línea narrativa firme que no se quiebra.

Ena, en cambio, construye el texto a base de saltos, algo que se percibe incluso en su adaptación televisiva: escenas que aparecen como fragmentos aislados, sin una continuidad sólida.

 

En la obra de E. Frers, la vida de Eva Perón se muestra íntimamente ligada a la de Perón; su fuerza y su valentía se entienden en relación con él, como un motor que le empujara.

El cierre de la obra resulta especialmente bueno, un cierre con una cadencia precisa y acertada.

Al terminar el libro, la figura de Eva queda nítida: sabes quién fue, cómo era y cuál fue su trayectoria.

 

Con Ena ocurre lo contrario. Entre historias secundarias, personajes más allá de secundarios, costumbres y curiosidades, la figura de Ena se diluye y se desdibuja.

 

No digo que una obra sea mejor que la otra, solo señalo las distintas maneras de abordar una biografía novelada.

 

Al final, ambos libros se quedan en mi biblioteca. Evita, porque como biografía novelada cumple con creces su función; Ena, la novela, por su valor editorial. Una edición elegante, de portada sobria, las fotografías antiguas que contiene… una maravilla de libro.

 

2 comentarios:

  1. Ante ciertos personajes, mitad persona, mitad mito, ¿mitonajes?, creo que es mejor reconocer que nunca sabemos la verdad, sólo fragmentos. Quizás ambos libros sean la mejor opción, quedarse con un poco de cada uno.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Beaiséant
      Yo, que soy incrédula por naturaleza, siempre digo lo que tú, que nunca conocemos a nadie. No conocemos a nuestro vecino, imagínate a alguien que vivió hace cien años o que no hemos visto en persona en toda nuestra vida. Y está ahora la cosa como para hacer caso a lo que nos digan :)) :))
      SAludos.

      Eliminar

Los mensajes que contengan insultos, palabras soeces o sean anónimos no serán mostrados.