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Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
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Doña María




No sé por qué hoy me acuerdo de una señora a quien conocí hace ya tiempo.
Se llamaba María, o incluso se llama aún.

Era toda una señora. El hablar de ella se me hace grande.
Vivía en una silla, le gustaba pintarse y estar arreglada para él.

Un día él se fue para siempre, ella no vertió ni una sola lágrima. Sabía que era su última recta antes de llegar a meta, pero no dijo  palabra, a penas una mención, eso sí, su mirada estaba siempre con él.

Cuando le tocó el turno a ella, a través de aquél frío cristal,  tuvo la bondad de dirigirme una última mirada y una sonrisa  y es que ella regalaba ternura además de dignidad.

Repito: no me dijo adiós, sólo una sonrisa.


Texto de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.

6 comentarios:

Lirtea dijo...

Ummmm..no se si lo he pillado del todo, por si acaso me guardo la idea y espero otros comentarios

Genín dijo...

Será por eso que dices que aún se llama... :)
Besos y salud

elchicodelmetro dijo...

Ay, como me recuerda esto a mi abuela, María, ahora que pasa unos momentos malos.
Gracias por compartir.
Un saludo

Manuela Fernández dijo...

Lirtea, Genín, Elchicodelmetro, ya sabeis, en Dama de agua la realidad del texto es la que cada uno considere, Elchicodemetro, espero se mejore tu abuela. BEsis para todos.

Maripaz dijo...

Hola, vengo a devolverte tu cariñosa visita a mi blog. Me ha encantado el tuyo. Desde ahora me hago seguidora tuya. Un beso.

Manuela Fernández dijo...

Genial, Maripaz. BEsis.