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Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
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Raíces

Esta es la historia de un país diminuto. En él siempre había reinado la armonía  hasta que llegó la era de Internet, un medio por el que conocieron  otros lugares del mundo con distintas costumbres y distintas leyes. Esto les produjo tal inquietud que el país se bloqueó.
Después de discernir mucho sintieron  la necesidad imperiosa de hacer cambios drásticos: Era imprescindible hablar otro idioma  más internacional,   producir los zapatos en fábricas y no manualmente, cambiar los carros por metros suburbanos,  tener un himno más acorde a los nuevos tiempos…  
Pero una transformación tan compleja para ellos era impensable.
El presidente encontró la solución: Todos emigrarían a esos países tan florecientes.

Al presidente le tocaba hacer el equipaje. Es difícil hacer la maleta de un país.
En esa maleta guardó las palabras que  usaban y no aparecían en ningún diccionario,  los remedios ancestrales contra males comunes, las fiestas que  celebraban desde tiempos remotos y por supuesto metió a todos los habitantes del país sin olvidar a ninguno.

Llegó la hora de partir.
Cuando cruzó la frontera la policía le preguntó si tenía algo que declarar. «Si, tengo mucho que declarar» —dijo el presidente—, y de la maleta empezaron a salir uno por uno los habitantes. «Yo llevo las viejas historias que me contaba mi abuela para dormir» declaraba uno, «Yo los pasos de baile que aprendí en una romería», «Yo el secreto de hacer el buen queso» y así todos iban declarando lo que llevaban mientras se miraban  entre ellos cada vez con mayor gesto de añoranza. Cuando cayó la primera lágrima  el presidente concluyó: «Agente, siento haberle hecho perder el tiempo, volvemos a casa». Y los habitantes, felices, retornaron  a su país.





Texto de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.


Este texto se propone a Sergio Gaut Vel Hartman para la edición de un libro impreso que está preparando llamado: "Todo el mundo en un libro" compilación que como su título indica presentará minicuentos firmados por escritores de todo el mundo. Las bases  podeis encontrarlas en su Facebook. 



10 comentarios:

Genín dijo...

Claro, y en la maleta no llevaba a los independentistas, verás cuando regresen y se los encuentren otra vez dandola vara...jajaja
Besos y salud

Manuela Fernández dijo...

jeje, Genin BEsis ¡¡¡¡

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

No hay nada mejor que nuestra propia casa, esa donde moran los recuerdos de nuestros antepasados y donde nosotros echamos raíces.

Un abrazo.

Manuela Fernández dijo...

Si Rafael, las raíces tiran mucho. BEsis ¡¡¡

unjubilado dijo...

Es bueno tener un pueblo aunque sea pequeñito, para visitar y recordar, sus costumbres no serán como las de los demás pueblos, pero son nuestras raíces.
Un saludo.

TORO SALVAJE dijo...

Me ha gustado mucho el relato.
La globalización nos está uniformando a todos.
Pronto nos harán marcar el paso...

Besos.

Fina Tizón dijo...

Me ha encantado ese relato, Manuela. Abrieron los ojos a tiempo, seguramente.

Un abrazo

Fina

Manuela Fernández dijo...

unjubilado, la tierra tira, es cierto. BEsis ¡¡

Toro, pues si, es precisamente en las pequeñeces donde está la individualizaciòn. BEsis.

Si, Fina, una retirada a tiempo es una victoria, que dijo aquél. BEsis.

Voz en off dijo...

Nothing to declare! Besos! Todos necesitamos más veranos!

Manuela Fernández dijo...

Voz, claro que si. BEsis ¡¡¡