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Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
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25 de enero de 2017

El último estado


Un paso más y para él la nada sería su destino.

Junto a aquel precipicio su vida se había detenido, sabía que cualquier movimiento sería el definitivo.  
Ignoraba cómo había llegado hasta allí y el tiempo que  llevaba, únicamente era consciente de que su existencia se había convertido en un agujero negro.

Con los ojos cerrados y temblando como un perro en medio de una tormenta le resultaba  difícil mantener el equilibrio. 
Tal vez si pudiera gritar pero estaba seguro que nadie le escucharía.  .

Dicen que el miedo es el último estado del hombre y es cierto, después del miedo no hay nada. El miedo  bloquea, impide razonar y por lo tanto dejas de ser persona, es entonces cuando el impulso se adueña de ti.


Nuestro hombre ya no sentía fuerzas  que le flaquearan, ni sentía que tuviese nada que perder ni nada que ganar. El  riesgo dejó de  existir para él y dio un paso al frente, al vacío. Se dejó caer, sin abrir los ojos, en silencio.

Calló de pié, había dejado el borde de  la acera y ahora estaba  a un lado de la carretera. A su espalda  los castaños de indias   daban sombra en un verde parque donde los niños jugaban a correr y los mayores jugaban a la petanca. “Buenos días” le decían aquellos que cruzaban con él el semáforo en verde para los peatones, algunos con el periódico bajo el brazo y las señoras tirando del carrito de la compra, “buenos días” empezó a responder él.

Bajo un cielo limpio de nubes, nuestro amigo,  con su mejor sonrisa y habiendo cruzado  de acera siguió su camino.






Texto de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.

3 comentarios:

Genín dijo...

:)
Besos y salud

Fina Tizón dijo...

No era lo que parecia.... Una pequeña dosis de intriga no está nada mal.
Abrazo
Fina

Manuela Fernández dijo...

Genin, besis ¡¡¡


Fina, como todo en este blog, aquí nada es lo que parece. Abrazos ¡¡¡¡