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Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
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16 de septiembre de 2016

Poder, bendito tesoro

Mientras trabajaba se me apareció la muerte
—Vengo a por ti —me dijo
—No puedo irme contigo, aún tengo que hacer mucho bien a miles de personas —dije mostrándole mi escritorio repleto de documentos.
—Te concedo un mes para que  termines pero no me separaré de ti y así vigilaré que lo haces.

Cuando terminó el plazo la población mundial había aumentado vertiginosamente.
—Mientras tú has cumplido con tu trabajo yo he descuidado el mío. No quiero saber nada  de ti, ni tan siquiera llevarte conmigo.
—No fue mi intención. Te compensaré por el daño que te he causado —y descolgando el teléfono rojo declaré la guerra.




Texto de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.


3 comentarios:

Genín dijo...

Que mala... :(
Besos y salud

Voz en off dijo...

El poder todo lo destroza!

Manuela Fernández dijo...

Si, Genin, hay gente mala.
Voz en off, quizás al contrario, la gente que tienen poder no lo utiliza para lo bueno.