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Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
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18 de mayo de 2016

Jesús de Oklahoma

Desde que me licencié en periodismo soñaba con obtener el premio Pulitzer. Para conseguirlo decidí escribir un reportaje sobre  liderazgos y qué mejor que ponerme en la piel de Jesús de Nazaret.

Fui al Misisipi y un pescador me echó agua por la cabeza, fue mi bautizo. Prediqué por todo el Estado. Me hice famoso, los niños me seguían y los padres me escuchaban. Lo de los milagros me resultaba más difícil pero al final conseguía engañarles, era gente humilde. Me colé en las bodas llevando escondidos litros de vino, saqué la cara por los débiles, por las prostitutas.
Un día todos  parecieron volverse locos me redujeron y me llevaron ante el gobernador. Yo, que me las veía venir,  gritaba: «Dejadme, todo es una farsa». El gobernador se lavó las manos y yo fui despojado de mis ropas y coronado de espinas.

Ahora, desde este madero, sólo espero que entre tanto gentío haya un reportero para, al menos, salir en las noticias de las 10.





 Texto de ©Manuela Fernández Cacao. Reservados todos los Derechos.

1 comentario:

Genín dijo...

:)
Besos y salud