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Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
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16 de octubre de 2015

Bumerán

Las injurias que de mí propagó me envenenaron la sangre. 
Besarle fue suficiente para matarle con su propia toxina.




©Manuela Fernández Cacao. Reservados todos los Derechos.

1 comentario:

Genín dijo...

Le estuvo bien empleado... :)
Besos y salud