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Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
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9 de julio de 2015

El canto del cuculí

Siempre quise tener un jardín  donde pasear en las  noches de verano. Un lugar donde tirarme y sentir la hierba fresca bajo mi espalda. Quizás unas flores aquí, un árbol frutal allá, y un columpio donde balancearme.

En su lugar, desde mi ventana veo el inmenso campo, unas margaritas avivan un antiguo florero, y un cactus al  que riego una vez por semana adorna mi escritorio.

Cierro los ojos y  todo es verde, mis brazos son capaces de tocar el horizonte y mis pies cogen la velocidad del aire. Huelo el frescor de la tierra, siento el sol en mi cara… ¡¡¡Estoy viva!!!

Al fin y al cabo es mi ventana mis margaritas y mi cactus.




©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.


6 comentarios:

Genín dijo...

Claro, que no es poco... :)
Yo si tengo lo que sueñas, pero si me acuesto en la yerba, me comen los mosquitos, ya ves, la perfección no existe :)
Besos y salud

Manuela Fernández dijo...

jajajjaa Genin, es que siempre se desea lo que no se tiene. Besis ¡¡¡¡

Lirtea dijo...

El césped hay que cortar, el árbol podar lo, si flores regarlas..vamos que sigas con tu cactus y tu jarrón

Jesús dijo...

Mejor que nada

Beatriz Basenji dijo...

También yo tengo lo que tu anhelas. Y no te das idea lo que es luchar con la hierba que en verano crece enloquecida por las lluvias.Luego hay que pensar muy bien donde ubicar un rosal, una camelia, porque el Sol te las devora con sus rayos. Luego hay algunas plagas que te atacan los cítricos y no hay remedio para ellos. Debe uno resignarse a verlos morir. Cordiales saludos.

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

Un saludo con cariño desde mi tierra querida, porque un amigo sincero aunque ausente nunca olvida.

Abrazos.