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Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
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30 de octubre de 2013

Un obsequio extraordinario

Me regalaron un paraguas. Resultó ser un objeto único: cuando lo llevaba cerrado llovía en la ciudad y cuando lo abría llovía solo en su interior. Como no era práctico decidí descambiarlo en la tienda. Fue imposible. En horario de comercio el establecimiento estaba vacío, fuera de horario bullía de artículos, de solícitos vendedores, pero con el cartel en la puerta en el que se leía: “Cerrado”.



©Manly

7 comentarios:

Ricard Pardo dijo...

Por eso te lo regaló ese cabroncete, que al pagarlo con la tarjeta, en vez de un cargo recibía un abono en su cuenta

Manuela Fernández dijo...

Ricard, si es que no te puedes fiar de nadie ¡¡¡ jejejeje

sonrisasenlamente dijo...

Que poquito caso me haces, al final no he podido ver como salía

Genín dijo...

Y luego dicen que la magia no existe... :))
Besos y salud

Manuela Fernández dijo...

Ya te digo Genin, ya te digo.

Lirtea dijo...

Vaya regalito¡¡

Manuela Fernández dijo...

Ya sabes Lirtea, a caballo regalado no le mires el diente :) :)