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Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
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18 de octubre de 2013

Doña María

No sé por qué hoy me acuerdo de una señora a quien conocí hace ya tiempo.
Se llamaba María, o incluso se llama aún.

Era toda una señora. El hablar de ella se me hace grande.
Vivía en una silla pero le gustaba pintarse y estar arreglada para él.

Un día él se fue para siempre y ella no vertió ni una sola lágrima. Sabía que era su última recta antes de llegar a meta, pero no dijo  palabra, a penas una mención, eso sí, su mirada estaba siempre con él.

Cuando le tocó el turno a ella, a través de aquél frío cristal,  tuvo la bondad de dirigirme una última mirada y una sonrisa  y es que ella regalaba ternura además de dignidad.


Repito: no me dijo adiós, sólo una sonrisa.



©Manly

8 comentarios:

Lirtea dijo...

Que paz ¿verdad? Me refiero a que ella emanaba paz..por lo que tu cuentas.
Al principio parecia un relato normal, pero poco a poco engancha y al final te quedas con una sensación muy agradable.
En un relato corto, has conseguido despertar muchas sensaciones.
Felicidades

Genín dijo...

No te dijo adiós porque te espera ver de nuevo, una sonrisa es la mejor despedida momentánea...:)
Besos y salud

Nazarí dijo...

Precioso, Manly. Me alegra saludarte de nuevo.

Nazarí dijo...

Precioso, Manly.

Saludos.

ANTIQVA dijo...

A veces nos topamos con personas que tienen como una hechura especial...

Y nos dejan, casi diria, apabullados, con su serenidad inmensa

Un abrazo, amiga

manly dijo...

Nazari, un abrazo

Antiqwa, es cierto, hay gente muy especial y es una suerte encontrarlas en la vida.

Meme dijo...

Te perdí la pista y no sé por que...
un bello relato, abrazos

manly dijo...

Hola Meme, es que yo dejé de escribir, pero aquí estoy de nuevo. Besos.