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Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
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25 de octubre de 2013

Bajos instintos


El payaso, con su sonrisa fingida, no dejaba de mirar a Mariquita Pérez. Ella, con su vestido de organdí y pómulos rosados, mantenía baja la mirada. Una noche los olvidaron en el salón. A la mañana siguiente el payaso había desaparecido y era la muñeca quien sonreía de oreja a oreja. De la chimenea salía un olor a plástico quemado.







©Manly

7 comentarios:

Genín dijo...

¡Cielos!
Un muñequicidio :(
Besos y salud

Lirtea dijo...

jeje..cuidado con las muñequitas que parecen que no "matan una mosca"

Manuela Fernández dijo...

Genin, me has hecho reír.
Lirtea, si es que las apariencias...

Igna ignacio dijo...

Más que bajos.
Yo diría que son muy altos este tipo de instintos.
¿Se quemaron los dos?
Bs.

Manuela Fernández dijo...

Ignacio, parece ser que no, parece ser que Mariquita Pérez no era lo que parecía. Je,je,je. Un placer verte por aquí.

Antonio Porpetta dijo...

Buena, Manuela, no todas las historias de amor terminan en tragedia. La mía lleva ya 52 años vivita y coleando y de momento no veo que nos aceche tragedia alguna, salvo las que puedan emanar de la ley natural...
Gracias por tu comentario y un beso desde Madrid.

Manuela Fernández dijo...

Antonio, enhorabuena por tus 52 años de compañía y seguro que felicidad, pero ves? por ley natural o artificial, la vida en sí es una tragedia. Un beso también para ti.